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Lunes , 22.04.2019 / 21:35 Hoy

Columna de Gonzalo Oliveros

Dogma

Gonzalo Oliveros

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The View es un programa de televisión singular. En él, mujeres de distintos extractos ideológicos y profesionales se unen para hablar de los temas del día. Diseñado por Barbara Walters, la emisión salta de la política a temas de entretenimiento y espectáculos, asuntos de salud, tecnología y vida cotidiana.

Lo que diferencia a The View de otras emisiones es el tono. Eso es lo que no han logrado emular televisoras de otras cadenas y otros países cuando han intentado copiar el modelo. Recuerdo un experimento donde, de plano, las panelistas parecían desesperadas por ser esposas que, en el lado contrario, integrantes de una mesa con bagaje cultural amplio para debatir.

Eso -bagaje- es lo que tiene el talento seleccionado para el programa: si bien unas son comediantes, analistas o abogadas, todas llegan al set con un conocimiento amplio de los tópicos a tratar en el día.

Apenas ayer, la noticia principal era la presentación de Michel Cohen, ex abogado de Donald Trump, ante un comité de investigación de la Cámara de Representantes. Luego de criticar las posiciones republicanas de defensa a su presidente, una de las panelistas le pregunta a Megan McCain -hija del fallecido gobernador John McCain- “Ante esas evidencias de conducta traidora, ¿Por qué el partido republicano lo sigue apoyando?”

La respuesta fue contundente: “La alternativa -dijo McCain- de políticas socialistas y de permitir abortos en el tercer trimestre del embarazo no son compatibles con mi forma de pensar”.

A partido ahí, la discusión se desvió a dogmas. No, las políticas que persigue el Partido Demócrata en los Estados Unidos no son bajo ningún término socialistas y, menos aún, de apoyo a abortos más allá de las semana 12 de gestación.

No obstante, a través de medios, las mismas voces que defienden a Trump crearon esa realidad alterna donde propuestas socialistas serían el camino que seguirían los demócratas.

Lo mismo sucede en México: los matices han desaparecido para encontrar solo los extremos. Opinar en medios sobre los aciertos o, mínimo, los grises del gobierno se convierten en una batalla donde se pierde compostura y amplitud de criterio.

El dogma no solo mata la capacidad de discusión y debate, sino las posibilidades de ampliar datos y hechos para la toma de decisiones. Cada causa tiene un efecto con la misma fuerza en sentido contrario y a cada crítica que se haga a un gobernante y su ideología y acciones, vendrán defensas -activas o silenciosas- a las mismas.

El ejemplo: las encuestas de los primeros tres meses del presidente López Obrador. Camino largo -y complicado- a quienes lo denostan no desde el dato, sino desde el dogma.

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