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Lunes , 20.05.2019 / 22:09 Hoy

Columna de Gonzalo Oliveros

Abuso

Gonzalo Oliveros

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La oleada comenzó hace una semana. Una escritora denunció a un autor a partir de casos conocidos de abuso sexual a sus parejas. A partir de ello, la serie de señalamientos contra cientos de hombres en redes sociales por diversas conductas no han parado.

Nombres conocidos o reconocidos han saltado de diversas maneras y las reacciones han sido diversas.

Cierto, la gran mayoría de las denuncias han sido anónimas. No quiere decir con eso que se atenúe el reclamo pero sí debe haber un rigor específico de investigación caso por caso. De la misma forma, la diferenciación es importante: no es lo mismo una denuncia de desdén que una de abuso sexual o físico.

Menos aun cuando la violación se ha atenuado desde la esfera política.

Sin duda, los casos con mayor repercusión son los que tienen nombre y apellido. Uno de ellos implicó a un editor de Grupo Reforma que fue removido de su puesto.

Otro más es el de un ex miembro de Wikipolítica Jalisco.

La descripción de Alexia Soch sobre su abuso pero, sobre todo, el entorno de silencio por parte de los miembros de esa organización es lo que sorprende y, para sus seguidores, duele. El caso no habla de confusiones o revanchas personales, no son antipatías o fobias hacia un personaje de la organización, sino de un expediente que el partido sabía pero no consideraba lo relevante o, probablemente, sabían que la repercusión ante la opinión pública sería letal ante la búsqueda del registro.

Quiero ser claro en algo: yo salí en una de esas listas. No voy a usar este artículo para esgrimir una defensa. Creo, mejor, que se debe de recordar los siguientes parámetros.

-INVESTIGACIÓN. No hay que dudar de las denuncias, pero siempre se puede cotejar datos y episodios.

-DIFERENCIACIÓN.- Si medimos con la misma vara quien se roba un pan a quien se roba un banco, perdemos perspectiva. Lo mismo en estos casos. Eso no quiere decir que se le quite peso a lo pequeño, pero sí que no se aligere al violador.

CRÍTICA y AUTOCRÍTICA.- el análisis en ambos sentidos. ¿Qué parte de la cultura masculina está tan dañado y -porque las hay- qué parte de las denuncias tienen no el interés auténtico de justicia y señalamiento, sino de una revancha hecha por otras fuerzas que buscan diluir el clamor a partir de la inserción de acusaciones falsas?

DIFUSIÓN.- Ha sido una semana de intensa discusión en redes. Poca en medios tradicionales. ¿Falló algo o es una respuesta defensiva?

De estas respuestas depende que la oleada que se volvió marea no termine en una mera anécdota del inicio de primavera de 2019.

goliveros@me.com

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