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Viernes , 22.03.2019 / 18:53 Hoy

Sobre héroes y hazañas

El corazón de León Hebreo

Gilberto Prado Galán

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Mapa del libro humano será presentado por el doctor Manuel Carrillo en el Centro de Creación Literaria Xavier Villaurrutia (Calle Nuevo León, 91, Colonia Condesa) de la Ciudad de México el jueves 28 de abril, a partir de las 19 horas. Al frente del Centro está el prestigioso ensayista Héctor Orestes Aguilar quien tan amable como lúcidamente puso prólogo a mi libro.

Digo esto porque, tras la re-lectura de los Diálogos de amor de León Hebreo, encontré una definición del corazón que hubiera encajado con frescura en el apartado que dedico al silencioso huésped que late sin reposo en nuestro pecho: "guardián uniforme de la vida".

La definición es atinada y posee una gran sabiduría filosófica. El corazón es un guardián, un custodio, de nuestro quehacer en el mundo. La cesación de los latidos, obviedad de Perogrullo, implica la muerte. Por esta razón cuando alguien muere (y no tenemos certeza de la causa) solemos decir: paro cardio-respiratorio: el organismo dejó de latir y de respirar. El animal neumático cierra su ciclo y la S de espiración se torna X: expiración.

En el Tecnológico de la Laguna, hace ya varios siglos, llevé la materia de física donde vimos el movimiento uniformemente acelerado. Este movimiento, cuando el corazón está en reposo, es invariable, a salvo de la traición de sustos, emociones de altos vuelos y sobresaltos, pero el corazón -con ser un músculo involuntario- también se altera y el carácter uniforme citado en la definición de León Hebreo se quebranta como se quebrantó cuando el gran escritor judío fue expulsado de España por el malhadado decreto de 1492.

León Hebreo, seudónimo de Judá Abarbanel, se refugió en Italia y allí escribió este precioso libro donde se establecen los distingos entre el sueño y la contemplación mística.

La traducción de la cual me sirvo fue animada por Garcilaso el Inca de la Vega. Leo los Diálogos de amor justo a casi cuatrocientos años (el próximo 23 de abril) de la desaparición terrena en Córdoba, España, del autor de Comentarios Reales. Esta versión, según Marcelino Menéndez y Pelayo, es la más hermosa de cuantas se conocen en la lengua de Cervantes. Sí, es verdad: el corazón es el guardián uniforme (aunque no siempre) de la vida.

Y ya dijimos por qué. Insisto: me hubiera gustado conocer esa definición para añadirla en el pasadizo donde abordo los ires y venires de esa "máquina casi silenciosa que camina con atareado fervor".

Y el corazón de León Hebreo modificó asimismo su movimiento uniforme cuando se enteró del secuestro de su hijo. Entonces escribió su célebre "Una queja contra el destino" (Nápoles, 1503). Cierro este artículo tras confirmar que mi corazón marcha, esta vez de manera uniforme, en la jaula del pecho.


gilpradogalan@gmail.com

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