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Domingo , 17.02.2019 / 12:52 Hoy

Uno hasta el fondo

Ver para creer

Gil Gamés

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Repantigado en el mullido sillón del amplísimo estudio, Gil leyó la noticia: el Presidente acusó a 10 ex funcionarios, entre ellos el ex presidente Calderón, de la “destrucción de la Comisión Federal de Electricidad” por participar en empresas privadas del sector energético después de ejercer sus cargos públicos. Liópez Obrador dará vista a la Fiscalía General y Amiga de la República, que así se llama por sus siglas en el amplísimo estudio (FGAR), para que determine si existe algún probable delito cometido por los ex funcionarios. Así lo leyó Gilga en una nota de Alberto Morales de su periódico El Universal. En conferencia matutina, el Presidente y el director de la CFE, don Manuel Bartlett, denunciaron posibles delitos de ex funcionarios, conocedores por cierto del mundo energético.

Gamés no va a detenerse en los nombres de las empresas, en los gasoductos, debería, pero nada sabe de esos cosos y cosas. En cambio, Gilga sabe de los trabajos y las misiones que le encargaron los ex presidentes Miguel de la Madrid y Carlos Salinas al licenciado Bartlett. Don Manuel era un hombre disciplinado, un funcionario que cumplía órdenes, secretario de Gobernación de uno, secretario de Educación de otro, además gobernador de Puebla y allá en el año del caldo secretario general del PRI con Pedro Ojeda Paullada. En fon y en fan, este político de la vieja y nueva guardia, símbolo del fraude electoral de 1988, denuncia, hasta ahora sin pruebas, a un ex presidente. Bartlett, adalid de la honestidad; Bartlett, prócer de la 4T. Aigoeei. ¿Cómo la ven? Dicho esto sin la menor intención de un albur corrupto. Gil se pregunta: ¿qué dirá Germán Martínez, compadre del ex presidente?

Creer para ver

¿Quieren un símbolo del gobierno de Liópez Obrador? Fácil. El senador Napoleón Gómez Urrutia. Napito se ha dado el gasto y el gusto de anunciar una nueva central obrera, algo de la CTM, pedazos de la CROC. Ah, el viejo priismo, los líderes charros, el sindicalismo comprado. Este señor que heredó de su padre dinero y malas mañanas pretende crear una gran central obrera. Dice Napito: “Yo creo que como ha dicho el presidente de México, Andrés Manuel L(i)ópez Obrador, vamos a cambiar este mundo del trabajo con base en el convencimiento, la democracia, la libertad y tratando de evitar choques (…) Este es un cambio importante que se va a generar con una visión moderna de largo plazo, comprometida con los derechos de los trabajadores, con México y con toda aquella política gubernamental que vaya en el mismo sentido”.

Así las casas (muletilla patrocinada por el perdonado grupo Higa), Manuel Bartlett y Napoleón Gómez Urrutia son emblemas de la 4T. Sonajas y chupones para todos, todas y tedes. Felicidades, en sus huestes juegan grandes cracks que dominan el juego de aquello que dicen combatir. Oigan: ¿por qué no invitan a Fernández Noroña. Muy fácil, porque ya lo invitaron, tercer gran emblema de la 4T, cuadro de honor. Oiga, Napito: devuelva el dinero, dé al menos una explicación porque es un montón de lana que le robó a los trabajadores.

Conocer el tiempo

Gamés declara solemnemente que no tiene un departamento en Houston, no porque no quiera, sino porque no le alcanza el dinero. De la misma manera no cree, como creen los integrantes de Morena, que todo aquel que se compra un departamento en Houston es corrupto. Pero si Gil lo escondiera se vería feón.

Y luego corrigen: ese inmueble lo compró mi esposa en el año 1992. O sea, el departamento es mío, pero no es mío. ¿No convendría decir, por una vez la verdad?: este depa lo compré con los bonos extraordinarios que daba el gobierno de la República a sus hijos. Y tenían la mano pesada si uno se portaba bien e incluso trabajaba. De que le den a Jiménez un bonazo. Gracias, don Miguel, es usted un santo, su generosidad conoce límites lejanos.

Mamor: de que nos compramos un depa en Houston. Los bonos nos cayeron de perlas. Un bono y una gratificación, que no son la misma cosa y coso. Oigan, el secretario de Comunicaciones y Transportes del Gobierno de Liópez Obrador fue el subsecretario de Comunicaciones de Miguel de la Madrid, que Dios tenga en su santa gloria y qué chavocha la chevecha.

Todo es muy raro, caracho. Como diría Publilio Siro: Tan malo es no creer como creer a todos.

Gil s’en va

gil.games@milenio.com

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