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Sábado , 23.03.2019 / 13:01 Hoy

Uno hasta el fondo

Sabandijas, ‘bots’ y ‘trolls’

Gil Gamés

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Repantigado en el mullido sillón del amplísimo estudio, Gil pensaba en las sabandijas, esos desagradables reptiles que despiertan el sadismo y el asco de propios y extraños. La presidenta de Morena, Yeidckol Polevnsky, advirtió que las sabandijas se han infiltrado en el partido: “son muchas las sabandijas que se nos han infiltrado, son muchos los que están echándole ojo al partido de una manera mezquina y perversa porque están pensando que el partido tiene mucho dinero”.

Dirán que no, pero si reducen los dineros públicos a los partidos políticos, Morena será el Rico McPato de esos rumbos, como ha explicado Aguilar Camín allá, al otro lado de este su periódico MILENIO. Dice Polevnsky que la pugna por el control político del partido se da en el contexto de las elecciones locales mientras se eligen candidatos a la gubernatura de Puebla o la alcaldía de Tijuana, en esos lugares en los cuales Alejandro Armenta y Jaime Martínez Veloz, respectivamente, han impugnado las encuestas y han acusado a la dirigencia de Morena de tener aspirantes favoritos. Y dice Polevnsky, muy enfadada: “Ah, pero ahorita están poniendo en duda nuestras encuestas, pues que se decida, nosotros tenemos unos estatutos y para todo el que quiera participar en Morena las reglas son muy claras”.

O como diría el filósofo: para que vean de qué lado masca la iguana. Las sabandijas traen muy molesta a la dirigente de Morena. Yeidckol arremetió contra quienes se inconforman, los que protestan son sabandijas.

Bots y Trolls

Estas bots son para caminar. Malísimo chiste, de acuerdo, pero la respuesta del Presidente fue mucho peor. Un estudio serio del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Occidente (Iteso, por su sigla en español) mostró y demostró que existe una estrategia del gobierno de Liópez Obrador para atacar a los medios críticos. El estudio no es cualquier cosa, pues sigue las huellas de los lugares de donde vienen los insultos que sufren los críticos de Morena y del Presidente.

Como una luz cegadora, un disparo de nueve (sí, nueve, pues aquí no hay ñeve), diría el pequeño clásico, Liópez Obrador saltó a la palestra, sí, la palestra, y dijo que al él no le carguen los insultos, las difamaciones, las injurias, las groserías que sus seguidores les cuelgan a sus críticos.

Acto seguido se descosió, como decía la extinta madre de Gil. Oigan al Presidente de la República: “Por eso también mi cuestionamiento de la prensa fifí, porque son conservadores con apariencia de liberales, son especialistas en la simulación, ahora resulta que un estudio nos cuestiona porque hablamos de la prensa conservadora, de la prensa fifí”.

No, no y no. El estudio documenta las cuentas de las cuales se desprenden las injurias a los críticos del Presidente y siempre provienen de Morena y seguidores de Liópez Obrador. No es una novedad para Gil, salvo que ahora un estudio lo demuestra con los instrumentos de la investigación.

Usted va a un programa de radio, critica los programas prioritarios del Presidente, discute, en fon, dice y desdice, como pasa siempre en esas emisiones. Al salir usted se ha convertido en un cerdo chayotero. A Gil le hace gracia y ni siquiera se toma el tiempo de bloquearlos. Se divierte, de verdad, porque sabe que se trata de brigadas, de grupos de choque digital. Héctor Aguilar publicó en estas páginas que un difamador lo llamó viejo lesbiano. Gamés no ignora la gravedad del asunto, pero rayos, algo de humor nunca sobra en momentos gravosos.

Duro con ellos

El Presidente al micrófono: “¿Saben cuál es la verdadera doctrina de los conservadores? La hipocresía, todo lo que ellos hacen, piensan que lo hacen sus semejantes, eso es característica del conservadurismo; cuando las guerras sucias, se acuerdan de aquellos videos del populismo, pues ya hay información de que estaban financiados por el conservadurismo”.

¿Fuiste al cine? Sí, me compré zapatos, una lógica de cemento armado. Gil pasa a reposar a sus habitaciones, pero antes entonará: una cosa me encontré, siete veces la diré, el que no me la adivine, no se la daré. ¿qué es? La serenidad presidencial. Oh, sí.

Todo es muy raro, caracho, como diría Bertolt Brecht: Las revoluciones se producen en callejones sin salida.

Gil s’en va

gil.games@milenio.com

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