Política

Mecachis con el Rey de España

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Gil no da crédito y cobranza. Felipe VI ha reconocido durante una visita a la exposición La mitad del mundo. La mujer en el México indígena, organizada conjuntamente por el Ministerio de Asuntos Exteriores español y la Secretaría de Cultura del Gobierno mexicano, que se exhibe en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid, que “hubo mucho abuso” y “controversias éticas” en la colonización de América por parte de los conquistadores españoles.

O sea, ¿el expresidente Liópez ha ganado otra batalla? Es que de veras, “hay cosas que, cuando las estudiamos, las conocemos, dices: bueno, en nuestro criterio de hoy en día, con nuestros valores, pues obviamente no pueden hacernos sentir orgullosos, pero hay que conocerlo y en su justo contexto, no con excesivo presentismo moral, sino con un análisis objetivo y riguroso”, ha dicho el rey en conversación informal con el embajador de México en España, Quirino Ordaz.

Gil lo leyó en su periódico El País en una nota de Miguel González: El rey ha proseguido y asegurado que hay que “sacar lecciones porque también ha habido luchas, controversias morales y éticas en cuanto a cómo se ejerce el poder, desde el primer día. Es decir, los propios reyes católicos, la reina Isabel, con sus directrices, las Leyes de Indias, por el proceso legislativo... hay un afán de protección (de los pueblos indígenas), que luego la realidad hace que no se cumpla como se pretende y hay mucho abuso”. A continuación ha animado a “valorar el hecho de que de ahí, de ese conocimiento, pues nos apreciaremos más” los dos países.

Su majestad mareada

Ay, el rey, se hace unas bolas espantosas. Volvamos: pedir perdón por la guerra de conquista es una forma de desconocer la historia. Que los tlaxcaltecas pidan perdón a los pueblos originarios, que todos los pueblos sometidos por los mexicas, lo mismo. Oiga, rey, ya lo marearon y usted se tragó todo el camote, con el debido respeto, de sus súbditos. Es que de veras.

“Ha sido una feliz historia poder traer este testimonio del México antiguo, de las culturas que son lo que hoy es México. En realidad México es producto de todas ellas, incluso del propio encuentro con españoles”, ha añadido más tarde el monarca, felicitando a los organizadores de la exposición.

Oiga, Rey, no felicite tanto y pida una tarjeta de información acerca de quién es Quirino Ordaz. ¿Sabe usted quién es Pedro de Alvarado?, pues más o menos.

Primer paso

La visita de Felipe VI, de alto valor simbólico, constituye un gesto de reconciliación entre los dos países después de que en 2019 el entonces presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador exigiera por carta al rey que pidiese perdón por los desmanes cometidos durante la Conquista de América y el Monarca, de acuerdo con el gobierno, dejara aquella misiva sin respuesta. El silencio de Felipe VI fue interpretado como un desaire por Liópez Obrador, lo que abrió una crisis diplomática. El desencuentro se agravó cuando la nueva presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, decidió no invitar al rey a su toma de posesión y, en consecuencia, el gobierno español optó por no tener ninguna representación en la ceremonia, en octubre de 2024.

La inauguración de esta misma muestra sirvió de escenario en noviembre pasado para que el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, diese un primer paso hacia el acercamiento. “La historia compartida entre España y México, como toda historia humana, tiene claroscuros. Ha habido dolor e injusticia hacia los pueblos originarios. Hubo injusticia, justo es reconocerlo y lamentarlo. Esa es parte de nuestra historia compartida, no podemos negarla ni olvidarla”, aseguró entonces.

La Presidenta recogió la gorra de la vergüenza española: “Enhorabuena por este primer paso, canciller español”, afirmó horas después, recordando que era la primera vez que una autoridad de España hablaba de lamentar las injusticias cometidas por los conquistadores. “El perdón engrandece a los pueblos, no es humillante. Al contrario. Reconocer la historia, reconocer los agravios, pedir perdón o lamentar y recuperarlo como parte de la historia engrandece a los gobiernos”.

Ay, el rey.

Todo es muy raro, caracho, como diría Voltaire: “La historia no es más que una exposición de crímenes y dolores”

Gil s’en va


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Gil Gamés
  • Gil Gamés
  • gil.games@milenio.com
  • Entre su obra destacan Me perderé contigo, Esta vez para siempre, Llamadas nocturnas, Paraísos duros de roer, Nos acompañan los muertos, El corazón es un gitano y El cerebro de mi hermano. Escribe bajo el pseudónomo de Gil Gamés de lunes a viernes su columna "Uno hasta el fondo" y todos los viernes su columna "Prácticas indecibles"
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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