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Miércoles , 20.03.2019 / 20:59 Hoy

Uno hasta el fondo

Los cien

Gil Gamés

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Repantigado en el mullido sillón del amplísimo estudio, Gil pensaba en los 100 días del gobierno del presidente Liópez Obrador. Analistas de fuste y fusta han explicado la política y la economía con precisión matemática e inteligencia impar. Gilga en cambio solo tiene en la manopla (se imponen símiles beisbolísticos) comentarios desesperados. En estos 100 días, al Presidente se le encuentra hasta en la sopa. En la mañana habla, denuncia, ataca, ofende a medios informativos. Gulliver declara: se me ha ofendido y responderé con toda mi fuerza. Wow, sálvese quien pueda.

Cien días de tormenta: nosotros estamos a favor de la libertad de expresión, pero de pasada le arrimamos el caballo al periódico Reforma; nosotros defendemos al pueblo, pero dejamos sin estancias a los niños; nosotros estamos con las mujeres, pero no queremos intermediarios y acabaremos con las casas refugio. Comuníqueme con Rosario Castellanos. Chayo: ¿viste lo que hacen con las mujeres que saben latín? El Presidente dice que él sabe latón y que no quiere intermediarios y que va la lana por delante. ¿Le pegaron en la cara y en la espalda, señora?

El Presidente se pregunta quién necesita una casa ociosa para atender señoras golpeadas por hombres salvajes. No exageremos: un dinero directo y a otra cosa.

Derechos a consulta

El Presidente hasta en la sopa, decía Gil. Entre las muchas sopas hay una con la que Gamés no puede y que si le permiten la cursilería lo ha decepcionado para siempre si se trata del Presidente. La postura presidencial ante la interrupción del embarazo y la amenaza de que pondrá a consulta esa decisión. Gil lo leyó en su periódico MILENIO en una nota de J. López y S. Arellano: “el presidente L(i)ópez Obrador consideró que la despenalización del aborto es un ‘debate que no debemos abrir’, y propuso que el tema se resuelva a través de una consulta ciudadana para no imponer nada”.

Gilga nunca consideró que el gobierno entrante fuera de izquierdas, para que más que la verdad, pero las declaraciones del Presidente en el Día Internacional de la Mujer lo aturdieron como un garrotazo en la cabezota: “no podemos pronunciarnos de manera contundente por alguna causa, algún tema o algún asunto, no lo podemos hacer porque esto es un movimiento democrático, no lo olvidemos, y nosotros representamos a todos los ciudadanos”.

Lo dicho: un presidente conservador. Los analistas de fuste y fusta hablan de las economías, de los programas prioritarios, de la popularidad en ascenso, del consumo, pero pocos, muy pocos, se pronuncian a la hora de tomar una postura sobre la interrupción del embarazo, tal vez tienen sus muy respetables dudas. Por cierto, el discurso de Arturo Zaldívar, ministro de la Suprema Corte, al respecto, es una pieza inteligente y valiente (ente-ente).

Una buena noticia: alguien en la Suprema Corte va y quiere sostener una postura feminista, aun cuando las huestes de Morena mantienen cerrada la entrada a las instalaciones desde hace dos meses y ninguna autoridad es capaz de moverlos de ese campamento. Tomen ustedes nota. Recordemos lo que piden estos orangutanes: la renuncia de los ministros, a quienes consideran corruptos por cobrar grandes cantidades de dinero. Este bloqueo violento no ha merecido, por cierto, ni una palabra por parte del Presidente.

Así las casas (muletilla patrocinada por el perdonado y olvidado Grupo Higa), si a Gil le preguntan qué destaca de los 100 días del gobierno del presidente Liópez, ni lo duda: cero estancias infantiles, cero refugios para mujeres maltratadas, consulta para la interrupción del embarazo. No manchen.

Cultura e incultura

Al escritor Mario Bellatin le dicen ahora Mario Bellaquín. Ji ji. El escritor con su buenas mayúsculas es el director del Fonca y se le armó la grande (no empiecen con sus cosas). Dejó plantados a 500 creadores en la Biblioteca México de la Ciudadela. Se encuentra delicado, ji ji, dijeron sus subordinados, tanto que en la tarde de ese día estaba en el teatro departiendo con dramaturgos y dramaturgas. Un lío que Alejandra Frausto no puede resolver porque para empezar ella se encuentra en Tlaxcala. Ji Ji.

Al parecer quieren reducir a cero a los intermediarios del Fonca. Mañana Gil abordará este asunto, pero no irá a Tlaxcala. Todo es muy raro, caracho, como diría Antonio Machado: Todo lo que se ignora, se desprecia.


Gil s’en va

gil.games@milenio.com

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