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Miércoles , 20.02.2019 / 18:08 Hoy

Uno hasta el fondo

En qué cabeza cabe

Gil Gamés

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Cada cosa, un problema, decía el clásico. La Cámara de Diputados perfila modificaciones al dictamen de la Guardia Nacional. Gamés sabe poco de estos asuntos y todo le parece extraño y misterioso: un mando mixto, a través de una junta de Jefes de Estado Mayor compuesta por las secretarías de Seguridad Pública y Protección Ciudadana, de la Defensa Nacional y de la Marina.

La Secretaría de Seguridad formulará el programa, así como los proyectos operativos, políticos y estratégicos. La Sedena se encargará de la organización de su estructura jerárquica, disciplina, régimen de servicios y veinte cosas más. Dirá la misa Morena, pero se trata de más militares a todo lo largo y ancho del país. Dos mandos en un nuevo cuerpo de seguridad militar: ¿en qué cabeza cabe?

Así las casas (muletilla patrocinada por el casi invisible Grupo Higa), la Cámara de Diputados aprobó en lo general la creación de la Guardia Nacional con 362 votos a favor y 119 en contra. Cuentan que el diputado Mario Delgado (ado-ado) levitaba. Se derogan diversas disposiciones de la Constitución para que nazca este pequeño Frankenstein armado hasta los dientes que combatirá a los malos.

El texto se enviará al Senado y se remitirá a comisiones, y será la Cámara Alta la que decida los tiempos de resolución sobre dicho tema. El senador Monreal se relame los bigotes: este ratón es mío. Martí Batres echaba fuego por los ojos cada vez que veía a Monreal y explicó además que hay posibilidad de que esa discusión se pase hasta el 1 de febrero por los otros temas que deberá abordar en el periodo extraordinario el Senado.

Y a todo esto, ¿no habíamos quedado en que el Ejército volvería poco a poco a los cuarteles? Si Gilga recuerda bien, el entonces candidato a la presidencia, Liópez, prometió ese sueño imposible y no ha explicado por qué cambió de opinión. Gil insiste en su apotegma: es de opinión cambiar de sabios, pero carambas, expliquen cómo estuvo el camino de regreso. No se diga más: más militares al campo de batalla. A balazos. Así es la cosa.

La pequeña bolsa

Los días del desabasto corrían a gran velocidad rumbo al abismo del olvido, oh, sí. La credibilidad del presidente Liópez había logrado no solo mantener el apoyo al cierre de los ductos y al desabasto de la gasolina sino aumentarlo, algo nunca visto.

En esas estaba Gamés cuando leyó en su periódico Reforma sobre los recursos de Pemex que fueron a parar a las cuentas del sindicato de trabajadores petroleros. Otro ducto perforado: el gremio que encabeza Carlos Romero Deschamps terminó 2018 con una bolsa de mil 165 millones de pesos. Pemex paga los festejos de la Expropiación Petrolera, el desfile del primero de mayo y otros apoyos discrecionales.

Y ya se sabe lo carísimos que cuestan los festejos petroleros, cada vez que los trabajadores gritan que viva el Tata Lázaro, se extienden facturas por millones y millones de pesos. Cien millones de pesos por concepto de gritos a favor de la soberanía y en recuerdo de Lázaro Cárdenas.

Además, la empresa paga los salarios, prestaciones, viáticos, ayuda para transporte y gastos a 73 funcionarios del Comité Ejecutivo que incluye asesores sindicales, un consejo general de vigilancia, 90 integrantes de las comisiones nacionales mixtas, 158 comisionados nacionales y 12 comisionados a la orden de Romero Deschamps.

Gil se dio un manazo en la frente y recurrió a las frases de su extinta madre: ¿no tienen temor de Dios? Ni de Dios ni del Presidente. Si a esto no se le llama corrupción, Gamés no sabe qué pueda serlo. Por un lado despedimos a miles y miles de trabajadores al servicio del Estado, de patitas en la calle, y por otro nos hacemos de la vista gorda y permitimos que Romero Deschamps se despache con el cucharón del puchero. O sea hay corruptos buenos y corruptos malos.

Secretos

Mientras tanto, en Ciudad Gótica, el presidente Liópez Obrador afirmó que en el caso del huachicol se investigarán todos los supuestos casos de corrupción, incluyendo al sindicato petrolero, pero “no queremos alebrestar, no queremos hacer escándalo, no queremos sensacionalismo, queremos actuar con mucha sensibilidad, no habrá impunidad, trátese de quien se trate”.

A Gilga se le ocurre que los resultados de las investigaciones y las consecuencias de éstas sean secretitos de Estado. En voz baja se podrá decir: que ya aprehendieron a Romero Deschamps, pero no lo digas en voz alta. Y de forma casi inaudible se escuchará: sí, ya lo presentaron y ahora está detenido, pero shhh, no alebrestes, la noticia se publicó en un periódico en letra pequeñísima. En fon, en fan.

Todo es muy raro, caracho, como diría Aurelio Asiain un sus LaFronda: –¿Y esa mierda?–Por si las moscas.

Gil s’en va

gil.games@milenio.com

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