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Jueves , 25.04.2019 / 09:31 Hoy

Uno hasta el fondo

El que no enseña no vende

Gil Gamés

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Repantigado en el mullido sillón del amplísimo estudio, Gil se enteraba de las noticias del día. Se había inaugurado el Tianguis Turístico de Acapulco. De golpe y porrazo, los empresarios le pidieron al Presidente 125 millones de dólares anuales para la promoción de México en el extranjero. Luis Barrios Sánchez, presidente de la Asociación Nacional de Cadenas de Hoteles, le pidió a Liópez Obrador que no descobije al sector.

Sobra, pero no sobra recordar que el nuevo gobierno canceló el Consejo de Promoción Turística, al cual se le otorgaban 5 mil millones de pesos desprendidos del impuesto de “no residente” y se utilizaban para temas de promoción y migración. Ese dinerito se trasladó para los fondos de construcción del Tren Maya.

El Presidente contestó con claridad que niguas, como se decía en la casa de Gil: estamos muy gastados y las prioridades del gobierno en turismo son las zonas marginadas y el combate a la inseguridad. Es decir: no hay dinero para promoción de hotelotes y grandes centros vacacionales donde la gente se tira a la holganza. No lo dijo así el Presidente, pero lo sugirió con toda claridad. Miguel Torruco, secretario de Turismo, estuvo, como siempre, de acuerdísimo. Gilga lo leyó en su periódico MILENIO: “Esto es promoción turística, las dos cosas: el que vivan bien los trabajadores del sector, que no haya colonias marginadas, que se invierta para que haya bienestar y que se tenga seguridad para conseguir la paz y la tranquilidad”. La Guardia Nacional es turismo puro.

¿Qué es turismo?

Gil ha vivido en el error. Desde luego es muy importante que desaparezcan las colonias marginadas y que los trabajadores del sector vivan muy bien, sí, y que la paz y la tranquilidad permitan la existencia del turismo, pero Gamés siempre piensa en playas y hoteles, sol, aguas cristalinas, desayunos abundantes, la chevecha, reposo, centros históricos para caminar.

Gamés todavía no ha escuchado una promoción que invite a conocer ciudades perdidas. Fui a París y visité los suburbios; preciosos, no te los pierdas, si vas a Francia, olvida el Louvre, visita edificios miserables. Fui a Roma y me llevaron a conocer los multifamiliares donde se vende droga y la gente te apuñala por una nada. ¿Ustedes han oído eso?

Dicen los que saben que la industria turística está en crisis por la desaparición de los órganos de promoción y la inseguridad, lo que ocasionará que el producto interno bruto turístico crezca solo 1.6 por ciento, cuando antes lo hacía a un ritmo de 3 por ciento. Gilga imagina playas desiertas con dos o tres valientes armados hasta los dientes: Pedrito ve a caminar por la playa, pero mejor llévate la metralleta.

Pablo Azcárraga, presidente del Consejo Nacional Empresarial Turístico (CNET), explicó que la pérdida económica obedece a la disminución de precios para mantener la ocupación hotelera y a la caída en el número de llegadas de viajeros estadunidenses. “El número de estadunidenses, nuestro principal mercado, que está saliendo de su país, es mayor que el año pasado, por lo que la competencia, como Jamaica, República Dominicana y Puerto Rico, han reportado crecimientos de 16 a 20 por ciento, cuando en México hay una caída”, señaló Azcárraga. Un grito desgarrador hizo añicos el silencio del amplísimo estudio: ay, mis hijos, con Tren Maya, Guardia Nacional y sin turismo. Azcárraga manifestó que de continuar esta tendencia, en 2024 el país dejará de recaudar fiscalmente 20 mil millones de pesos.

El presidente del CNET comentó que para no registrar pérdidas tan significativas, las empresas hoteleras bajaron 15% los precios. La verdad sea dicha (muletilla patrocinada por Morena), sabe Dios donde han bajado los precios hoteleros porque si usted quiere viajar tiene que pagar con un ojo de la cara.

Nuevo secretario

Gil soñó que Juan Gabriel entraba a Palacio Nacional vivo y coleando (no empiecen). El Presidente lo recibía entusiasta y lo invitaba a unirse a la cuarta transformación. Juanga aceptaba con una condición: destituir a Torruco y hacerse cargo él en persona del turismo mexicano. Mientras cantaba: yo no nací para amar, nadie nació para mí, Torruco descubría que Juanga se había dado por muerto porque no quería pagar impuestos. El Presidente lo perdonaba: los que dicen la verdad deben ser perdonados. Gamés despertó bañado en sudor.

Todo es muy raro, caracho, como diría Pessoa: Los viajes son los viajeros. Lo que vemos no es lo que vemos, sino lo que somos.

Gil s’en va

gil.games@milenio.com

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