Repantigado en el mullido sillón del amplísimo estudio, Gil pasaba su alma a la báscula: ¿de verdad creen que el rechazo de la reforma electoral de Sheinbaum es un serio revés para Morena y su gobierno? Preparen sus jitomates: Gamés considera que Morena ya tomó al INE desde hace tiempo. El error que demostró falta de mando presidencial ha sido más bien no detener una derrota: se aplaza la reforma y punto com, esa debió ser la orden.
Ahora mal sin bien, la Presidenta presentó el plan B de la reforma electoral que plantea, principalmente, reducir privilegios, así dice, y fortalecer la revocación de mandato. O sea subir el nombre de la Presidenta a la boleta para que un alud de seguidores voten por Morena. Se trata de un cálculo que podría fallar. Según Gil, un riesgo innecesario. En su conferencia mañanera del martes 17 de marzo en Palacio Nacional, Sheinbaum Pardo indicó que este Plan B será enviado al Senado. “Tiene reforma constitucional, y posteriormente su reforma legal. También incluye modificaciones a la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales”.
Rosa Icela Rodríguez expuso la reducción de privilegios y fortalecimiento de la revocación de mandato: “Tiene como principio fundamental disminuir los privilegios, excesos en el ejercicio de la función pública; mantenemos el objetivo de reducir costos y actuar bajo uno de los principios fundamentales para la cuarta transformación, que es la austeridad republicana, se trata de tener menos privilegios y más participación ciudadana (...) Nadie podrá ganar más de lo que gana nuestra Presidenta, no puede ser gobierno rico con pueblo pobre”.
Gil se llevó los dedos índice y pulgar al nacimiento de la nariz y meditó: un gobierno cuyo discurso no tiene más de cuatro frases que en su momento pronunció el gobierno de un solo hombre. Todos repitan en coro: “no se puede ser gobierno rico con pueblo pobre”. ¿Ya? Ahora Adán, Mario, Jesús escriban una plana: “no debe haber pueblo rico y gobierno pobre, ¿o cómo era?
Por cierto, lectora, lector, ya vieron el tic-toc, o como se llame, donde Mario Delgado actúa como Chabelo? Tal vez sea la reencarnación de el amigo de todos los niños que van a entrar a la preparatoria sin examen, faltaba más. Es que de veras, ni el ridículo los espanta.
Revocación
Gil lo leyó en su periódico El Universal en una nota de Eduardo Dina y Pedro Villa y Caña: “Los ahorros, producto de esta iniciativa, los ahorros de esta reducción tanto en regidurías como en congresos locales, serán utilizados en obra de infraestructura pública de los municipios y las propias entidades federativas”. Anjá, sí, como ño.
La secretaria añadió que la iniciativa también comprende que funcionarios del INE, Tribunales y órganos electorales estatales no podrán ganar más que la Presidenta, además que ya no habrá bonos, seguros de gastos médicos mayores e ingresos adicionales. Gil incluiría en la reforma que los integrantes del INE y del Tribunal asistan a sus trabajos en harapos, basta ya de esos atuendos ofensivos.
Sobre la revocación de mandato, dijo que es el derecho que tiene la ciudadanía para decidir si la Presidenta debe continuar en el cargo y se propone la realización del primer domingo de junio del tercero o cuarto año; es decir 2027 o 2028. Caramba, vaya casualidad.
Ese oso se asea
Un comentario del periodista Carlos Pozos Soto, conocido como Lord Molécula, provocó alguna incomodidad durante una conferencia encabezada por la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, en la que se presentaba la estrategia de detección oportuna de cáncer de mama en la capital. El momento ocurrió durante la ronda de preguntas de los medios, cuando Lord inició su intervención así: “Antes que nada, un agradecimiento a todas las mujeres de México, porque gracias a sus senos, gracias a sus chiches, fuimos amamantados todos y todas los que estamos presentes aquí”.
Gilga perdió el sentido debido a las carcajadas. Síganle dando la palabra cada mañana. ¿Estamos locos? Desde luego que sí. Y el preclaro comunicador debió sentir que en verdad había dicho algo notable, profundo. Ay, mis hijos, tontos y con poder.
Todo es muy raro, caracho, como diría Platón: “La burla y el ridículo son, entre todas las injurias, las que menos se perdonan”.
Gil s’en va