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Sábado , 23.02.2019 / 16:12 Hoy

Columna de Gabriel Torres Espinoza

Remuneraciones, ¿atentado a la división de poderes?

Gabriel Torres Espinoza

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México paga a sus ministros y magistrados las más altas remuneraciones en el mundo. ¿Será que también en México disfrutamos del poder judicial más eficiente, de la justicia más expedita, y a los impartidores de justicia más íntegros? Las instituciones de ‘justicia’ en México, ¿están entre las que más certeza ofrecen a los ciudadanos e inversionistas? En síntesis ¿Se justifica que un ministro gane 28 mil 648 dólares mensuales, que corresponden a los 578 mil 186 pesos que reciben al mes? Y bien ¿Por qué se afirma que ésta es la remuneración que reciben los ministros en México?, porque el artículo 127 de la Constitución, Fracción I, señala que “se considera remuneración o retribución toda percepción en efectivo o en especie, incluyendo dietas, aguinaldos, gratificaciones, premios, recompensas, bonos, estímulos, comisiones, compensaciones y cualquier otra, con excepción de los apoyos y los gastos sujetos a comprobación que sean propios del desarrollo del trabajo y los gastos de viaje en actividades oficiales”. Esto no inició con el presidente López Obrador, pues la reforma al 127 constitucional data del 24 de agosto del 2009.

Esto es, ¿mucho o poco? Veamos: los ministros de la Corte Suprema de los E.E.U.U. ganan 21 mil 275 dólares mensuales; los de Inglaterra, 21 mil 275 dólares mensualmente; los de Chile, 13 mil 675 dólares al mes; los de España, 12 mil 725 dólares; en Brasil, 10 mil 043 dólares; en Argentina 8 mil 994 dólares; y en Uruguay, 8 mil 399 dólares. Mientras que en México, la remuneración que perciben los ministros es de 28 mil 648 dólares mensuales. Como escribió en Milenio Gibrán Ramírez, “se dice “división de poderes” a la inviolabilidad del feudo; “independencia”, a la opacidad [del poder judicial]; “contrapesos y equilibrios”, a la defensa inmoral de prebendas (http://www.milenio.com/opinion/gibran-ramirez-reyes/pensandolo-mejor/la-corte-y-el-garantismo-del-privilegio). ‘Someter al poder judicial’, ¿es pedirle que respete la Constitución? “Desacreditarlo”, ¿es presentarlo al escrutinio público por los abusos que comete? Justo eso ocurre en democracia con legisladores, gobernadores y el Presidente mismo. ‘Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad’ documentó que “hijos, parejas, papás, sobrinos, tíos, cuñados y hasta suegras de al menos 500 jueces y magistrados ocupan plazas en tribunales y juzgados de su adscripción. Un estudio realizado en 31 estados, que fue entregado a la Suprema Corte de Justicia de la Nación (https://www.animalpolitico.com/2017/07/jueces-magistrados-nepotismo-familiares/).

La citada “división de poderes” no significa un sistema de instituciones aisladas, autárquicas y soberanas. Tampoco al margen del Estado y la Constitución. Por el contrario, la idea republicana establece el funcionamiento coordinado [no subordinado] y de control recíproco del poder. Se trata de un sistema de “frenos y contrapesos” [‘checks and balances’] que equilibra las fuerzas del Estado, a efectos de que “el poder controle al poder”, y se eviten los abusos de autoridad, como por ejemplo esas excesivas remuneraciones que perciben ministros y magistrados, mismas que el Congreso pretende regular, con sobrada atribución. En democracias republicanas el Ejecutivo no sólo ejecuta –como suele creerse–, sino que también participa en la función legislativa [a través de su facultad reglamentaria, o bien, cuando presenta iniciativas de ley o impide su promulgación a través del veto] y la función judicial [a través del indulto]. Por otro lado, el Legislativo no sólo ‘legisla’, sino que juzga [a través de la amnistía, la justicia transicional o el juicio político] y ejecuta [a través de sus órganos de administración]. El Poder Judicial no sólo juzga, sino que también legisla [a través de la jurisprudencia; también, se le considera un ‘legislador negativo’ cuando emite declaratorias generales de inconstitucionalidad, puesto que saca del orden normativo vigente una ley o disposición específica de ésta]. La antítesis de la democracia republicana es la ausencia de controles al poder, cualquier que ésta sea. Justo como ahora ocurre con la ausencia de regulación sobre las remuneraciones exorbitantes que reciben los ministros y magistrados del
poder judicial...

gabtorre@hotmail.com

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