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Martes , 19.03.2019 / 13:54 Hoy

Columna de Frank Lozano

"Ombudsperson"

Frank Lozano

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Llegó la hora de renovar la Comisión Estatal de Derechos Humanos en Jalisco. La CEDH no es una institución proactiva y combativa, sino una mera oficialía de partes que transfiere una queja de un punto A, a un punto B. En términos generales, su desempeño ha sido mediocre.

Este espacio, pensado para fungir como un salvoconducto social, lleva años convertido en un botín que los partidos políticos se reparten, como quien reparte un pastel. Entre otras cosas, es un refugio de militantes políticos o recurso para pagar cuotas. Este comportamiento perverso, también se ha aplicado para elegir consejeros del ITEI, la Auditoria Superior o el IEPC, con sus respectivas nóminas. Los partidos representados en el Congreso, han hecho de la ciudadanización de las instituciones, una forma de ampliar sus burocracias.

Lo más grave de controlar políticamente a la institución responsable de velar por los derechos humanos, es que lejos de defender los derechos de todos, vela por minimizar el impacto del incumplimiento de los mismos. Le sirve más a quien le da dinero, que a su razón de ser. En ese sentido, el discurso por los derechos humanos es una ficción, una mera formalidad.

Así llegamos a la renovación de la Comisión, con el ingrediente de que 40 organizaciones civiles presentan dudas sobre el proceso. A la luz de la historia, son dudas fundamentadas, no paranoias. Los riesgos que observan son: la secrecía del voto, la eventual realización de una segunda vuelta y la fase de entrevistas. Dichos puntos se podrían resumir en una exigencia de absoluta transparencia. El proceso, por si mismo, lo vale.

La CEDH merece un liderazgo real, no un liderazgo de coctel. Necesita cambiar su perfil pasivo por un perfil activo y propositivo. La defensa de los Derechos Humanos no puede solo ser la resultante de una denuncia ciudadana que active una investigación, sino una tarea activa, cotidiana y sistemática.

Por su parte, el poder legislativo debe entender el momento que viven Jalisco y México. Vivimos un periodo de degradación y pérdida progresiva de derechos humanos. Dicho proceso, está aparejado a la crisis de representación política y de confianza hacia los propios partidos políticos. Si de alguna manera, entienden estos dos puntos, es de esperar que impulsen un proceso transparente y genuino. De lo contrario, estarán contribuyendo a ahondar más la brecha que los separa de las causas sociales y la confianza ciudadana.

Las señales de alerta, en lo que toca a la renovación de la CEDH están puestas. Como siempre, habrá que estar atentos para vigilar que, quienes tienen en sus manos la decisión, hagan lo correcto o paguen por ello.

franklozanodelreal@gmail.com

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