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Sábado , 20.04.2019 / 00:34 Hoy

Columna de Francisco Valdés Perezgasga

Dejar un futuro

Francisco Valdés Perezgasga

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A principios de octubre pasado, el Panel Intergubernamental para el Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés) emitió una grave advertencia. La humanidad tiene hasta 2030 para evitar la catástrofe climática. Doce años. Ahora menos. Tic-toc. 

La construcción de escenarios futuros es tarea difícil, un ejercicio de probabilidades. Puede ser que ya ni ese tiempo tengamos. Los gases de efecto invernadero actúan de manera lenta. Si hoy, por arte de magia, dejáramos de emitirlos los efectos de lo que ya emitimos seguirían atosigándonos por décadas.

Ahora leo un libro duro. De esos que dan ganas de cerrarlos para siempre. Uninhabitable Planet (Planeta inhablitable) de David Wallace-Wells. En esta especie de historia del futuro el autor nos detalla, con una base científica y erudita, la que nos espera. No es sólo una historia de horror, que lo es, sino que nos presenta los retos morales, políticos y filosóficos que desde hace décadas no hemos enfrentado.

Es tan grande la marea que se nos viene encima que preferimos ignorar los síntomas ya presentes, ya medidos, y voltearnos hacia otro lado. Frente a la cortina de ruido mediático con sus banalidades políticas y de chismes variopintos preferimos perdernos en las ñoñerías que actuar sobre las conductas que nos llevan a la destrucción.

Por eso es tan desesperanzador y tan esperanzador a la vez ver niñas y chamacos de edades entre primaria y licenciatura marchando por las calles del mundo. Más de millón y medio de ellos en casi dos mil ciudades del planeta. 

Convocados por una chica sueca de 16 años, Greta Thunberg, que un día se convenció de la futilidad de ir a la escuela si para ella y los de su generación el futuro ya no existe.

¿Para que me preparo si no habrá futuro? dice Greta. Su movimiento de huelga escolar ha sorprendido a todo el mundo, sobre todo al mundo adulto que no sabe como responder. 

Relajemos nuestro sentido del deber y la disciplina. Conmovámonos con la voz de estas chavalas y estos chavales. Salgamos a la calle. Cambiemos nuestras vidas para poder heredarles un planeta. Para poder dejarles un futuro.

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