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Sábado , 20.04.2019 / 17:36 Hoy

Columna de Francisco Valdés Perezgasga

Cultura vial

Francisco Valdés Perezgasga

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Pocas frases más abusadas en los debates sobre movilidad como la cultura vial o su variante, la educación vial. “Nos hace falta más cultura vial”. “Necesitamos educación vial”. Frases que se invocan para posponer cualquier medida que ordene o nivele la movilidad en nuestras ciudades. Quien habla de cultura o de educación vial generalmente tiene en mente a un agente vial frente a una clase de niñas y niños de primer grado de primaria. O esos mismos niños -o más crecidas, tanto da- en bicis y cochecitos de pedales en unas calles miniatura con señales miniatura. Discúlpeme. Esa no es la manera de forjar una cultura vial.

Si la cultura es el conjunto de conocimientos, ideas, valores, tradiciones y costumbres de un pueblo, una clase social o un momento en la historia, entonces el escenario principal de la cultura vial es la vía, no el aula ni el parque vial. La vía. La calle. Puede ayudar la ley y la regla para orientar y acelerar la evolución de la cultura.

Ahora mismo me encuentro en la Ciudad de México, en los alrededores de Balderas y Arcos de Belén. En el epicentro de los plantones, manifestaciones y caos vial. Es viernes lo que empeora las cosas. Recientemente entró en vigor un nuevo reglamento de movilidad. Un reglamento avanzado, que convoca a la amabilidad mutua y que pone al peatón y a su seguridad al frente. No en una, sino en tres ocasiones, al esperar cruzar el lento río de coches, un conductor frenó y amablemente me dio el paso. Le agradecí y crucé. Al cruzar la calle en una bocacalle me asaltaba la inquietud del coche que diera vuelta sin que yo lo viera. No había razón para mi temor. La vuelta continua en rojo está ya prohibida en la capital de nuestro país.

Viví nueve años en la Ciudad de México. He vuelto muchas veces y nunca había experimentado un acto de gentileza como el que recibí por triplicado en un rato de esta tarde de viernes.

En un rato pude ser testigo anecdótico pero esperanzado, en un breve paseo a pie, que la cultura vial puede modificarse más fácil y rápidamente de lo que creemos. Que podemos volvernos educados y compartir la calle. Que los peatones podemos circular tranquilos, aún en la Ciudad de México, sin el Jesús en la boca.


twitter/fvaldesp

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