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Sábado , 16.02.2019 / 06:33 Hoy

Pixeles

Ciberresponsabilidad compartida

Fernando Santillanes

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Esta semana se dio a conocer que una falla en el sistema de servicio de videochat de Apple, Facetime, permitía que cualquier persona que iniciara una llamada grupal, mediante este servicio, podía escuchar e incluso ver mediante la cámara de los iPhone o iPads lo que pasaba del otro lado de la llamada incluso si la otra persona no contestaba.

Facebook también estuvo de nuevo en el ojo del huracán luego de que un artículo del portal de noticias tecnológicas TechCrunch reveló que un programa de marketing de la compañía utilizaba una app para recabar información de usuarios que voluntariamente habían aceptado, por 20 dólares mensuales, dar acceso total a sus smartphones para que pudieran leer sus mensajes, ver archivos e historial de navegación.

Muchas veces creemos que el hecho de que los protocolos de ciberseguridad funcionen adecuadamente es solo responsabilidad de las compañías que nos brindan los servicios o el hardware que utilizamos, pero pocas veces pensamos en que esos débiles passwords que utilizamos, conectarnos a redes wifi públicas o navegar en sitios que no revisamos, sean o no confiables, permiten que sea mucho más fácil robar nuestros datos y meternos en verdadero problema.

El uso de un password en nuestro celular era, hasta antes de la llegada del iPhone y otros dispositivos, algo que no pensábamos necesario; cuando utilizar contraseñas de forma regular se convirtió en una actividad cotidiana lo primero que hicieron los usuarios fue elegir algunas demasiados fáciles y vulnerables.

Tecnologías, como los sensores de huella digital, lograron que si bien la encriptación de los datos seguía ahí no se tenía que poner todo el tiempo ese password para acceder a los dispositivos. Con la llegada del reconocimiento facial ahora es más fácil desbloquear un teléfono, pero no por eso deja de existir el password.

Pero el punto de todo esto es que más allá de estas tecnologías y de que hay muchas otras medidas, como navegadores en el caso de Safari, que avisan si redes como Facebook almacenan nuestra información mediante cookies (archivos para rastrear tu actividad online) y permite decidir activamente si quieres o no que te rastreen, la responsabilidad de la seguridad cibernética, creo, debe ser compartida, es decir, que no culpemos a X o Y compañía de no cuidar nuestros datos si nosotros tampoco hacemos nada por resguardarla adecuadamente, y aunque, sin duda, es una aberración que nuestros datos estén por todos lados sin permiso o con permiso gracias a los difíciles contratos que es imposible leer a veces, el ejemplo de Facebook y los 20 dólares que pagaba a personas de los 13 a los 25 años por acceder a sus datos es una muestra de que a veces la culpa de lo que nos pasa no es más que responsabilidad de nosotros mismos.

fernando.santillanes@milenio.com
Twitter: @santillanes

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