• Regístrate
Estás leyendo: Somos raza, clase social, género III
Comparte esta noticia
Miércoles , 20.02.2019 / 04:14 Hoy

30-30

Somos raza, clase social, género III

Fernando Fabio Sánchez

Publicidad
Publicidad

17 años tardó Alfonso Cuarón para traernos un filme que nos recuerda a los mexicanos que, además de ser clase social, somos raza y género. 

En Y tu mamá también (2001), Tenoch y Julio no pueden llegar a ser amigos de toda la vida porque uno es rico y el otro clasemediero. 

Al final de la cinta poseen el secreto de aquel encuentro íntimo entre los dos que viene a ser la materialización latente del clasismo. 

 
En Roma (2018), Cuarón nos presenta un mundo mexicano formado por diferentes estratos sociales que a la vez definen diferentes maneras de entender y de relacionarse con la realidad, y que estas diferencias se encuentran ancladas en la raza y, sobre todo, en el género, porque, en efecto, no todos somos iguales. Roma es, de esta manera, una crítica a la masculinidad mexicana y un homenaje a las mujeres de la infancia: la abuela, la madre y la chica de servicio, Cleo, quien es indígena. 

 
El elemento raza emerge desde la marginalidad por medio de Cleo, y quedaría en el olvido si no fuera porque uno de esos niños que cuidó amorosamente, perteneciente a ese mundo de conciencia castiza y moderna —que vive “en Roma”— cuenta su historia y le brinda la centralidad que la historia y el recuerdo no le han dado. 

Ella, como la familia que es rechazada por su padre, asimismo vivió historias del cuerpo y del alma. 


Las polémicas que ha levantado Roma exponen nuestras percepciones escondidas sobre los demás, pero, más que nada, sobre nosotros mismos. 

Y si la cinta es evocación pretérita, es importante hacer notar que la narración no nos llega a través del filtro de la nostalgia, ya que nos muestra una realidad poblada de contrastes, desmitificación y violencia. 

 
Roma nos acerca los símbolos de nuestra cultura, los reactualiza, y esa es la razón por la que ha generado tanto malestar en muchos y una esperanza de justicia en otros. 

En este sentido, la obra es poderosa porque, conociendo nuestra idiosincrasia, Cuarón nos ha dejado llenar el escenario con nuestros prejuicios, y ese es el drama que nos atañe reformular porque, utilizando una imagen del filme, es el agua que nos rodea. 

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.