• Regístrate
Estás leyendo: ‘Ma non troppo’
Comparte esta noticia

Entre paréntesis

‘Ma non troppo’

Fernando Escalante Gonzalbo

Escuchar audio
Publicidad
Publicidad

La noticia de las pasadas elecciones en España era más o menos así: “Amplia victoria de Pedro Sánchez”, con algún aditamento, como: “La ultraderecha llega al Parlamento”. Siempre conviene ver con más cuidado los resultados electorales, sobre todo cuando permiten titulares tan redondos. Importa entender.

Sin duda ganó el PSOE de Pedro Sánchez. Pero lo más llamativo de la pasada elección es que después de la campaña más áspera, más agresiva, la más vacía también desde la transición, el resultado es prácticamente el mismo que hace tres años. Veamos. El PSOE obtuvo 123 diputados, es decir, que está lejos de la mayoría de 176. Sumados los escaños de la otra izquierda, la de Podemos, llegan juntos a 167, que tampoco es la mayoría. O sea, una victoria no tan amplia.

En número de votos, de la pasada elección a esta el PSOE ganó cerca de 2 millones, pero Podemos perdió casi millón y medio. En conjunto, ambos tuvieron casi 800 mil votos más, para un total de 11 millones 213 mil 684. Pero sumados los tres partidos de derecha y centro derecha también aumentaron sus votos: arriba de 100 mil votos más de los que habían tenido, y llegaron a 11 millones 169 mil 796. Ese aumento simultáneo de los dos bloques, en números absolutos, es sencillamente efecto de la participación: alrededor de 24 millones de votantes en 2016, bastante más de 26 millones esta vez. Las diferencias en escaños se deben al sistema electoral, que castiga a los partidos pequeños de ámbito nacional, y favorece a los dos mayores y a los partidos regionales.

El resultado dice que hay dos bloques bastante estables: si aumenta el encono, hay más gente que vota, pero el resultado es parecido. El Partido Popular ha sufrido una derrota catastrófica, pero los votos que pierde se corresponden con bastante regularidad con los que ganan Ciudadanos y Vox, es decir, el PP pierde porque la tensión ha contribuido a escindir su alma liberal y su alma neoconservadora. O sea, que lo importante es lo que sucede en cada uno de los bloques: la recuperación del PSOE a costa de Podemos, y el ascenso de Ciudadanos a costa del PP.

Por otra parte, la extrema derecha está en el Parlamento español desde hace 40 años. El motivo básico de las izquierdas, desde el siglo XVIII, es la ampliación de los derechos de ciudadanía; contra eso hay una inclinación reaccionaria, que quiere restringir los derechos, excluir a los que no son de aquí, a los que no son verdaderos ciudadanos, a los que no tienen la misma sangre: judíos, negros, migrantes. En el Parlamento español hay desde hace mucho cuatro partidos representantes de ese nacionalismo étnico —unos más cínicos que otros, unos más violentos que otros, todos explícitamente enemigos de la igualdad de derechos, enemigos de la Constitución española. Y donde han gobernado, todos han impuesto sistemas de discriminación vergonzosos.

La novedad es que haya ahora un quinto partido reaccionario. Los otros, vascos y catalanes, como movimientos de regiones prósperas, se ensañan con la España más pobre, a la que imaginan como un lastre. Estos de ahora señalan a todos los inmigrantes. Pero la enfermedad lleva mucho tiempo incubándose.

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.