• Regístrate
Estás leyendo: El ‘memo’
Comparte esta noticia

Entre paréntesis

El ‘memo’

Fernando Escalante Gonzalbo

Escuchar audio
Publicidad
Publicidad

En los titulares hubo casi unanimidad: “AMLO echa abajo, con memorando, la reforma educativa”, y en las reacciones inmediatas también: “Inconstitucional”. Al día siguiente, el señor Presidente desmintió a todos y aclaró que no había echado abajo nada: es solo un memorándum, para propósitos internos, este es un país de leyes. Y luego ofreció una compota con mucho de pueblo de México, justicia, nuestros compromisos, nuestras facultades, el bienestar y la paz, y su poco de la dignidad de los maestros.

Ya deberíamos habernos acostumbrado. Como es habitual, el Presidente emplea un lenguaje grandilocuente para anunciar una trivialidad. Todo es histórico, definitivo, para figurar en las estampitas de historia patria, por ejemplo, que escribió un memo. Y estamos en lo que importa, que son las próximas elecciones.

Por lo demás, en el memo no había casi nada. Algunas declaraciones de demagogia sinuosa, alguna otra muy solemne, pero poco original: “La educación pública debe ser obligatoria, laica, pluricultural, de calidad y gratuita…”, y a continuación una serie de indicaciones de calculada vaguedad sobre asuntos administrativos. Los propósitos internos. Decía que “otras instancias… dejarán sin efecto… las medidas en que se haya traducido la aplicación”; no es del todo claro qué significa dejar sin efecto las medidas en que se haya traducido la aplicación de la ley (¿pagar los sueldos de los maestros? ¿Contratar a los que se haya contratado? ¿Promover a los que se haya promovido?), pero sobre todo no está claro a quién concierne ni en qué asuntos. Decía que Gobernación “realizará las diligencias necesarias para poner en libertad… a quienes se encuentren en prisión por haberse opuesto a la reforma o haber participado en otras causas sociales justas…” Y eso es para que el secretario mande preguntar a quiénes, qué causas cuentan como justas, y que haga el papeleo, y que el señor fiscal pregunte, con toda independencia, cuándo se desiste de la acción penal.

En el meollo: la nómina quedará bajo el control de la Secretaría de Hacienda y las plazas magisteriales serán administradas por la Secretaría de Educación. A cada uno lo suyo.

El mensaje era para la CNTE, para anunciar hasta dónde está dispuesto a llegar y cuáles son los límites de la negociación. Básicamente, viene a decir que no se trata de educación, sino de control político, que el sindicato puede cuidar a sus clientelas y habrá amnistías, según para quiénes, pero que el gobierno federal no va a ceder ni las plazas ni el presupuesto, o sea, que en lo fundamental, las medidas en que se tradujo la aplicación de “la mal llamada reforma educativa” se quedan.

Seguramente al señor Presidente le gustaría poder mandar solo, a golpe de decreto. Y es probable que a todos los anteriores también les hubiera gustado. Todavía no estamos allí. Pero el Presidente sabe que la autoridad de su gobierno depende casi exclusivamente de él y por eso tiene que ser él quien personalmente ofrezca, prometa, garantice, porque tiene que gobernar contra las instituciones –siempre en las lindes del desacato. El futuro promete por lo menos emoción.

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.