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Viernes , 19.04.2019 / 06:03 Hoy

Discos del 2017 (sexta): que viva el rock

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Sigamos repasando la profusa producción valiosa que vimos circular por nuestras orejas a lo largo del año que se fue.

PARA TODOS LOS GUSTOS

El universo pop nos entregó el elegantemente confeccionado Ti Amo, sexta obra de los parisinos de Phoenix con aliento internacionalista entre galantería italiana, sensibilidad francesa y claridad sajona, como para posarse en la fuente de Trevi y dejarse bañar por sus limpios sonidos; por su parte y después de cinco años de ausencia, The Killers presentaron su luminoso Wonderful Wonderful, con el reconocido enfoque de buscar épicas personales sin grandilocuencias gratuitas, ubicando las pequeñas maravillas que no se quedan en Las Vegas. Foster the People colaboró con Sacred Hearts Club, tercer disco aderezado de teclados atrevidos y una irresistible tentación de volverse miembro de la asociación.

En esas andábamos cuando los dos de Manchester conocidos como Hurts, hilaron el consistente Desire, cuarto disco que mantiene el enfoque synthpopero de mirada ochentera, vertiente también en la que Future Islands cimientan su propuesta, ahora adicionada con The Far Field, contagiante por más que uno se encuentre a la distancia. Kasabian le puso diversión a For Crying Out Loud aprovechando su hábil manejo de los influjos psicodélicos en estructuras de pop efervescente y el dueto queer PwrBttm presentó Pageant, segundo disco plagado de anzuelos imposibles de evitar.

En The Weather, los australianos de Pond exploran las contradicciones del colonialismo todavía visibles en ciudades como en Perth, aprovechando las posibilidades del rock con una buena dosis intravenosa de sicodelia, mientras que Endless Boogie entregó Vibe Killer, su quinta entrega en la que la sicodelia sigue espesando las tonalidades bluseras como si el tiempo no pasara en vano. El proyecto del baterista John Colpitts conocido como ManForever, grabó el polirrítimico Play What They Want, festín percusivo que se alimenta de melodías apenas sobreviviendo a la andanada tribal y Ariel Pink realizó un homenaje vía Dedicated to Bobby Jameson, celebración pasada por globos de colores que solo viven en la imaginación.

Forest Swords le pone música a los tiempos contrastantes que vivimos en Compassion, cual soundtrack de una película que ahonda en los contrastes El rock de Algiers despuntó en el pesimista The Underside of Powery en franca madurez, Brand New se refugió en el notable Science Fiction, plagado de expresivos medios tiempos que implosionan en el momento justo para saltar del segundo piso. En Relaxer, su tercer lance, el trío Alt-J sigue organizando elementos diversos provenientes del pop, el progresivo, el folk inglés y ahora la sicodelia para ponernos en el estado ya señalado en el título y el prolífico Steven Wilson contribuyó con To the Bone, consistente homenaje a sus influencias a partir de composiciones propias, identificando el tuétano de la creatividad.

Asomándose por alguna superficie, ahí está A Black Mile to the Surface, notable imbricación de un fino y sentido pop con la incursión de guitarras que se atraviesan en las etéreas atmósferas, cortesía de Manchester Orchestra, en tanto desde Toronto y después de una prolongada ausencia,Do Make Say Think manufacturó Stubborn Persistent Illusions con un vitamínico y serpenteante postrock, campo abonado en especial por Goodspeed You! Black Emperor, uno de los fundamentales del género ahora entregando el intrincado y brillante Luciferian Towers; desde Montreal, Austrapropuso un indierock de enfática intención en FuturePolitics, abordando temáticas múltiples que a todos nos conciernen.

De la bipolaridad de Oasis, nos llegaron un par de obras: el disfrutable y memorioso As You Were, primero solista de Liam Gallagher, y Who Built The Moon, firmado por Noel Gallagher’s High FlyingBirds, en tono noventero pero con cierto vuelo hacia el rock postmilenario acaso para responder la pregunta del título. Gorillaz regresó al mundo real con Humanz, largo disco que expresa la espera de Damon Albarn y JamieHewlwtt para revivir a sus caricaturas, ahora más orientadas a rítmicas negras para retratar los sentimientos básicos de nuestra especie, o sus necesidades, ya entrados en gastos.

Foxygen confeccionó en plan orquestal con toque setentero Hang y en modo prolífico in extremis, los australianos de King Gizzard and the Lizard Wizard perpetraron el experimental FlyingMicrotonal Banana, el cósmico Murder of the Universe, la estupenda colaboración medio jazzera con Mild High Club titulada Sketches of Brunswick East y como por no dejar sin alternativas a alguien, cerraron con el sintético Polygondwanaland: eso es trabajar y no lamentaciones. Desde Gales, Los Campesinos! imaginaron Sick Scenes en su acostumbrada inclinación por el indiepop y Minusthe Bear formulóVoids, aún en la búsqueda de la cuadratura del círculo con su mathrock.

INTENSIFICANDO

Ty Segall, incansable roquero que lleva más discos que años en el circuito, entregó el homónimo Ty Segall (2017), volviendo al modo garage y confirmando su orientación febril; en modo intensito, ahí estuvo English Tapas de Sleaford Mods, con todo y su punk salpicado de electrónica no dejando pasar al Brexit; Obaro Ejimiwe entregó su cuarto disco como Ghostpoet, titulado Dark Days + Canapés, en el que amplía el radio de invitados para las sesiones de rock pasado por penumbras, tal como el inquietante Relatives in Descent, cuarto álbum de Protomartyr, siempre en tono acechante, incluso en sus partes más melódicas, como cuando no queda más que la caída.

The Menzingers, en su quinto disco After the Party, terminan por cuestionarse qué espera el día siguiente, eso sí, con la energía intacta como el punk celta de Dropkick Murphys, yendo de lo sublime a lo doloroso en 11 Short Stories of Pain&Glory. PowerTrip perpetró su Nightmare Logic, como para despertar y al fin comprender que los sueños más representativos se parecen demasiado a la cruda realidad. AFI muestra el oficio que dan los años trabajando en AFI (The Blood Album), transitando del punk a su vertiente post con ciertos pasajes para las multitudes.

Heartless, la cuidada obra de Pallbearer integra con intuición los pasajes melódicos con los despliegues guitarreros y rítmicos de profunda repercusión,en tanto Godflesh confirmó que su regreso va en serio con Post Self, industrialismo en constante implosión que va siempre un paso delante de ti; por estos sonidos y rumbos de maquinarias desaforadas, KMFDM produjo el estridente Hell Yeah y 3Teeth hizo lo propio con shutdown.exe, revitalizando este rock de orígenes fabriles que destilan marcialidad y catarsis.

El metalcore de los de Massachusetts conocidos como Converge, encontró en TheDusk In Us un paso adelante en el proceso de, en efecto, sacudirnos el polvo a guitarrazo limpio haciéndonos coincidir sin que nos demos cuenta. Para cerrar, el consolidado cuarteto de Georgia nombrado Mastodon, entregó su séptimo disco, el conceptual Emperor of Sand, sobre un hombre condenado a muerte por un sultán: poder clásico del metal, drama de quien no tiene futuro y sensibilidad para la melodía emergente entre las esperadas tormentas de arena.

cinematices.wordpress.com

Twitter: @cuecaz

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