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Viernes , 19.04.2019 / 17:39 Hoy

El desmenuzadero

La plusvalía del Centro Histérico de Tampico

Erik Vargas

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Han pasado más de 10 años y en las paredes de Tampico aún se respira el porfiriato. La arquitectura europea del Centro Histórico, la inglesa y holandesa de colonias como el Águila, se mezclan con el estilo vanguardista de los 60’s y 70’s, y el nihilismo actual.

¡Y el turismo sigue siendo potencial!

En el corazón de la ciudad, uno muy grande si analiza lector mío la amplitud de la Zona Centro, existe un enorme catálogo de edificios históricos que no pueden ser aprovechados porque están abandonados o intestados, y los que tienen propietario, en su mayoría herederos, temen hacer las inversiones millonarias que significan revivirlos debido a su protección cultural, y quizá también por la débil plusvalía actual.

El pasado viernes, el arquitecto Rafael Ángel Godard Santander, en la presentación de la segunda edición del libro “Tampico, patrimonio edificado”, habla un poco de las oportunidades de la ciudad en el aprovechamiento de los estilos arquitectónicos de viviendas y edificios que cito al inicio.

Explica el arquitecto y catedrático de la Facultad de de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la UAT, que no solo demuestran el auge de la época dorada de la otrora capital de las huastecas, sino también cómo debieron edificarse las viviendas en esta zona costera (altura y aisladores de calor en los techos), ejemplo ignorado desde hace décadas.

Ahora, como un registro de la historia, los edificios podrían ser aprovechados para el turismo, como zonas de alojamiento acondicionadas, como restaurantes o comercios, que ofrezcan experiencias alternas a los turistas, incluso a los residentes.

Mientras todo eso llega, la ciudad empieza a pensar en el crecimiento vertical, apostando cierta parte a la modernidad comercial.

El también el investigador de la FADU, José Adán Espuna Mújica dijo a MILENIO que el Centro está apto para este crecimiento, aunque hay edificios viejos que no por ser viejos se merecen ser conservados.

Junto al perdido tesoro edificado, tampoco se puede despegar sin una oferta gastronómica adecuada, la existencia de bares y cantinas en el primer cuadro de la ciudad, el hastío de la basura auditiva, el ambulantaje tolerado y la horrorífica invasión de las rampas de transporte público en el Centro Histórico… o histérico. _

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