• Regístrate
Estás leyendo: Los matices del azul
Comparte esta noticia
Lunes , 22.04.2019 / 01:32 Hoy

Intersticios

Los matices del azul

Eduardo Rabasa

Publicidad
Publicidad

Como mucha de la gente que me conoce sabe, hace como cinco años tuve un fuerte crush con Michael Stipe. No podía dejar de escuchar su música ni verlo con fascinación en videos de conciertos de R.E.M. Debo haber visto el de Wiesbaden, en Alemania, más de cien veces (en particular la canción “Bad Day”, que además de ser un rolón, al final muestra a Stipe haciendo un sexy baile hipnótico). La etapa álgida del crush pasó, pero tanto él como R.E.M. siguen ocupando un lugar muy importante en mi imaginario musical y de otros tipos.

Ayer que leía un libro donde se narraba su cercana relación con River Phoenix y cómo le afectó su muerte, me acordé de que llevaba muchos años sin ver My Own Private Idaho, así que volví a verla (advierto que lo que sigue contiene un megaspoiler). Sin que sea mi intención incurrir en un acto de apropiación cultural ni sexual ni nada, creo que el guión ensalza la libertad que los personajes de Phoenix y Keanu Reeves experimentan mientras viven la vida loca, drogándose y durmiendo donde sea, prostituyéndose con hombres para subsistir, aunque principalmente en el caso del personaje de Reeves, hijo de una familia millonaria, no sería necesario en absoluto.

En cambio, cuando Reeves decide sentar cabeza, se enamora de una hermosa italiana cuya virginidad física y espiritual queda fuertemente implicada, y a su vuelta a Portland se convierte en un mamón trajeado que literalmente les da la espalda a sus antiguos compañeros del submundo del desenfreno, las drogas y la delincuencia. (Por su parte, la chica pasa de campirana vulnerable a sofisticada socialité en un santiamén). Desde mi particular lectura, el hecho de que el paso a la respetabilidad ocurra de la mano del compromiso formal con una dama inmaculada opera como muy eficaz símbolo de la fatídica identificación masculina entre poder y virilidad, que en la película incluso se muestra de forma bastante explícita cuando ahora que dejó atrás la mala vida queda abierta la posibilidad de que incursione en la política, siguiendo los pasos de su padre. La escena donde el funeral del vagabundo Bob se convierte en un carnaval desenfrenado, mientras que el del padre de Reeves transcurre con toda la pompa reservada para los cretinos de alta sociedad es insuperable, y se explica por sí sola.

Y ya para cerrar el no-círculo, solo mencionar que varios testimonios indican que cuando River Phoenix cayó fulminado por una sobredosis de heroína y cocaína fuera del Viper Room de Los Ángeles, la banda de Johnny Depp y Flea que tocaba en el interior estaba interpretando la canción titulada “Michael Stipe”.

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.