Que hasta entre priistas hay categorías, algo evidente en el registro de aspirantes a la dirigencia nacional del Revolucionario institucional. Por un lado, Alejandro Moreno, gobernador de Campeche con licencia, se dejó arropar como rockstar por la militancia que abarrotó el auditorio Plutarco Elías Calles, con capacidad para mil 800 personas, donde ofreció un mensaje político en el que, por cierto, tomó distancia del Presidente y su partido, Morena.
En las otras esquinas, Ivonne Ortega solamente se hizo acompañar de su hijo y unos cuantos colaboradores, mientras Ulises Ruiz reunió unas pocas decenas de simpatizantes, que usaron cartulinas improvisadas para mostrar su apoyo. Hubo otras cuatro fórmulas que ni ruido hicieron al momento de inscribirse.
En otros tiempos estas ceremonias eran motivo de fiesta, y acudía la plana mayor del tricolor: senadores, diputados, líderes sindicales, sectores populares, jóvenes, mujeres, secretarios de Estado, el Presidente... Hoy solo queda un partido en su peor momento histórico.
Que en su visita a Yucatán, el presidente Andrés Manuel López Obrador llenó de elogios al mandatario de extracción panista, Mauricio Vila, de quien aseguró que está gobernando muy bien. Pero eso sí: aclaró que no es lambiscón ni barbero, sino que sabe reconocer el buen trabajo que se realiza en esa entidad.
Que en las jornadas del programa Reto Verde, en el que la jefa de Gobierno de Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, y otros funcionarios realizan trabajo comunitario, ha pasado inadvertido un detalle: que el uso de herramientas y trabajos en el campo conllevan sus riesgos.
Ayer un empleado de gobierno sufrió accidente, que le dejó una contusión en el rostro y sangre en el oído. No había ambulancia ni paramédicos que pudieran atenderlo, así que restó importancia al incidente, tomó su equipo y siguió trabajando con su moretón y todo.