Que la bancada panista encabezada por Jorge Romero en la Cámara de Diputados presentará las dos primeras iniciativas de su “paquete antiautoritarismo”: una de ellas, para convertir la Secretaría de la Función Pública en un instituto autónomo encargado de investigar y sancionar los actos de corrupción de servidores públicos, pero sin atender consignas ni complicidades; la otra, para ampliar los requisitos de los aspirantes a integrar los órganos autónomos y evitar su eventual subordinación al Presidente de la República en turno.
Que Luis Cresencio Sandoval, secretario de la Defensa, será el gran ausente hoy y mañana en las ceremonias más importantes que tiene el Ejército cada año, pues dio a positivo a covid, cuando tenía planeado acompañar este miércoles a Andrés Manuel López Obrador en la conmemoración del 109 aniversario de la Marcha de la Lealtad, en el Castillo de Chapultepec, y el jueves en los eventos programados por el Día de la Fuerza Aérea Mexicana. Y hay que apuntar que ayer estuvo en Palacio Nacional sin cubrebocas.
Que acaso nostálgico por aquel momento en que Evo Morales lo recibió llamándolo “¡mi salvador!”, el canciller Marcelo Ebrard aseguró ayer, desde el Instituto Matías Romero, que el principal promovente del golpe de Estado en 2019 en Bolivia fue la Organización de Estados Americanos, durante la presentación del libro Evo, operación rescate, de Alfredo Serrano, arriesgándose a que el uruguayo Luis Almagro, titular de la OEA, le responda de nuevo con eso de que mejor se ocupe de revisar que no se le caiga el Metro.
Que aprovechando la pista en que se convirtió ayer la mañanera en Palacio Nacional, el Presidente expuso que sí hay interés en las energías limpias, siempre y cuando los estadunidenses se pongan a mano con créditos baratos y hasta evocó a una figura de la televisión del siglo pasado para dejar clara su postura, con aquello de que “no somos Ecoloco”, en referencia al amante de la basura y el esmog de la serie infantil Odisea Burbujas.