Que en Coahuila ya comienzan a sacar cuentas políticas y económicas tras el anuncio de General Motors de producir los modelos Chevrolet Groove y Aveo en Ramos Arizpe a partir de 2027. Porque más allá de los reflectores y del discurso industrial, el mensaje que dejó la armadora estadounidense es que la entidad sigue siendo pieza clave en el mapa automotriz nacional, justo en tiempos donde la competencia entre estados por atraer inversiones se volvió feroz.
Y es que mientras en otras regiones del país todavía pelean por conservar plantas y cadenas de proveeduría, en Coahuila no sólo retienen producción, sino que ahora reciben un proyecto concebido “de México para México”, con una meta de 80 mil unidades anuales hacia 2030. No es menor: GM reconoció que una de cada cuatro unidades fabricadas en el país sale de sus plantas mexicanas, y Ramos Arizpe aparece otra vez como uno de los pilares de esa estrategia.
Que donde también hay altas expectativas es en la llamada “ruta económica” hacia la frontera, porque el mandatario estatal Manolo Jiménez prácticamente prometió una autopista continua desde Saltillo hasta Piedras Negras, combinando tramos libres y de cuota. La ampliación de la carretera Saltillo-Monclova, la modernización de la Premier y la ampliación de la ruta fiscal en Piedras Negras forman parte del paquete que presume inversiones superiores a los 20 mil millones de pesos, aunque en los corrillos empresariales ya se habla de cifras cercanas a los 30 mil millones sumando las megaobras.
Lo interesante es que el objetivo ya no se oculta: quitarle carga comercial a otras fronteras del país y atraer hasta un 15 por ciento del comercio internacional hacia Coahuila. En otras palabras, convertir al estado en la nueva puerta logística del norte. Eso sí, el proyecto que sigue caminando lento es el tren Saltillo-Nuevo Laredo, donde todavía no existe definición total del proyecto ejecutivo. Y aunque públicamente hablan de paciencia, en privado varios empresarios comienzan a presionar porque saben que sin ferrocarril moderno la competitividad fronteriza podría quedarse a medias.
Que en Gómez Palacio ya comenzó a tomar forma un tema que durante años nadie quiso enfrentar: el retiro gradual de los carromateros y el control del escombro clandestino. Desde la Dirección de Ecología, encabezada por Ilse Segura, preparan reuniones con quienes aún utilizan animales de tracción para ofrecer alternativas laborales y comenzar una regulación ambiental que durante décadas quedó relegada.
El mensaje no es menor, porque además de poner sobre la mesa el bienestar animal, el municipio busca meter orden en los tiraderos irregulares de escombro.
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