Que el contraste es claro: el diputado federal Ricardo Monreal mantiene un tono institucional y conciliador frente a la crisis del agua en Guadalajara, priorizando recursos, diálogo e inversión en infraestructura hídrica, por encima de la salida del gobernador Pablo Lemus. Incluso propone que la Federación entre al rescate. Mery Gómez Pozos, su aliada y “alumna política”, en cambio, capitaliza políticamente la crisis desde la contienda interna de Morena por la candidatura a la Presidencia Municipal de Guadalajara, donde confrontar al gobierno de Jalisco forma parte del juego electoral.
Que los tapatíos se sorprendieron con la renuncia ayer de Alberto Uribe a la Dirección General de Contenido Nacional y Fomento al Sector Energético de la Secretaría de Economía federal. Renunció justo después de entregar nuevas metodologías con las que se pretende que las multimillonarias inversiones en el sector energético tengan mayor contenido nacional. Además de coordinar temas energéticos, durante su paso por Economía, Uribe fue enlace de Marcelo Ebrard ante los sectores económicos de Jalisco y ahora se mete a la contienda electoral, pero no por Tlajomulco de Zúñiga como todo mundo pensaba: contenderá por la candidatura de Morena a la Alcaldía de Guadalajara. Al final sucederá lo que justo se acuerde, entre los liderazgos del centro del país.
Que Carlos Lomelí ya solicitó licencia por tiempo indefinido en el Senado a partir del 16 de octubre. No sorprende a quienes siguen la contienda interna de Morena en Jalisco porque ya había destapado sus aspiraciones por el Ayuntamiento de Guadalajara desde agosto, cuando advirtió que “los vamos a barrer”. Deja el escaño para concentrarse en la disputa por la candidatura en un momento de fuertes tensiones internas. Lomelí es señalado por otras aspirantes, como Mery Gómez Pozos, de entorpecer la unidad y operar tras bambalinas para favorecer sus intereses. Lomelí apuesta todo a la encuesta interna, pero el camino hacia la candidatura está lejos de ser un trámite.