Que se perdió mucho tiempo. Nadie debería sorprenderse con lo que pasó. Nos rebasaron las aguas negras. Fue así como alcaldes de todos los partidos, incluyendo a Sergio Chávez y a Laura Imelda Pérez, morenistas de Tonalá y Tlaquepaque, se reunieron en Casa Jalisco para atender la crisis. Si esto no nos hace ver por la gente a la que le sale el agua negra y apestosa, entonces ¿para qué queremos gobernantes o legisladores? Mientras sus compañeros de partido aceptaron y encendieron el diálogo y dejaron el golpeteo, en la Cámara de Diputados el vocero Arturo Ávila, con su tóxica diatriba, entró con sus diputados de Morena Jalisco a seguir en la misma dinámica: tirar y seguir tirando en vez de ofrecer soluciones. La agenda del agua se comió la electoral por ahora, y eso muchos no lo han entendido.
Que Ismael Jáuregui, director general del SIAPA, explicó la crisis del agua: tres picos de agua sucia (marzo por el lirio, junio por las lluvias y octubre por el desbordamiento del canal Las Pintas). En secas no llega agua; con lluvias baja todo mezclado desde Santa Anita hasta Tlajomulco, cuyo alcalde, por cierto, fue el único ausente de los que forman parte de la Junta de Gobierno del SIAPA. Los alcaldes escucharon; Juanacatlán pidió no dejarlos solos. Lo contundente: no se puede garantizar que no vuelva a pasar.
Que parece que Morena no tiene presidenta. Erika Pérez no asiste a informes, no concede entrevistas —salvo en su conferencia mañanera— y tampoco acude a debates. Mostró un claro desprecio hacia el IEPC. Este debate es sólo el inicio de lo mucho que veremos en el proceso electoral. Los partidos llevaron porras y gritaron consignas como “queremos agua limpia”. El evento “Voces plurales de la democracia” fue un encuentro con representantes de los partidos para debatir propuestas sobre paridad, inclusión y representación política.
Que reunir a gobiernos y empresarios no es cualquier cosa; ahora a construir acuerdos con vecinos, y eso ya inició. Será la prueba de fuego para Karla Planter ante el posible estadio en el Centro Cultural Universitario. Si lo consigue, la primera rectora de la UdeG podría dar una lección a varios de los que presumen mano dura: un liderazgo femenino puede sacar adelante grandes proyectos.