Que la visita de Claudia Sheinbaum a Guanajuato dejó una fotografía política poco común: la presidenta y la gobernadora Libia Dennise García, de partidos distintos, reconocieron públicamente la coordinación entre ambos gobiernos. En Irapuato, Sheinbaum incluso calificó la relación como “excelente”.
Eso sí, en Celaya la propia presidenta tuvo que recordar que el evento era republicano y no partidista, pidió respeto luego de que hubo abucheos para la panista y dejó claro que las diferencias políticas no deben impedir el trabajo conjunto entre Federación y Estado.
Por cierto, en materia de seguridad hubo reconocimiento desde la Federación a los avances de Guanajuato. Sheinbaum destacó el 75% de reducción de homicidios y resultados de la coordinación.
Y hablando de agua, el acueducto Solís-León no se descartó, Sheinbaum reiteró que llevar agua a León es prioridad y que la solución se analiza dentro del proyecto Agua para Guanajuato, mientras continúan las conversaciones con las comunidades.
Eso sí, la discusión del agua no se queda únicamente en el acueducto. También está la tecnificación del Distrito de Riego 011, con la que se busca recuperar volúmenes mediante una mayor eficiencia en el uso agrícola; es decir, la estrategia hídrica va más allá de una sola obra.
Por otro lado, la protesta en Acámbaro en la celebración por los 500 años del municipio, volvió a poner sobre la mesa la oposición al proyecto hídrico. La gobernadora ofreció abrir una mesa de diálogo con los inconformes, y aunque esta finalmente no se concretó la oferta sigue en pie.