Antaño, se decía que ciertas zonas de la ciudad eran peligrosas, se contaban con los dedos de las manos, hoy en día, parece que ya ningún lugar es seguro, derivado de la disputa de territorios entre bandas criminales.
Fiel a su estilo sin tapujos, el secretario de Seguridad Pública, el vicealmirante Francisco Sánchez González reconoció que la colonia 10 de Mayo es un foco rojo de inseguridad en la capital poblana.
Los recientes hechos lo demuestran, en menos de un mes se han presentado al menos cuatro ataques que han llamado la atención.
La noche del 11 de abril el Bar Cachao fue blanco de un ataque directo, cuando el lugar fue incendiado por sujetos desconocidos, quienes también dispararon al lugar y dejaron un saldo de tres heridos.
El día 19 de ese mismo mes, sujetos vestidos de mariachis protagonizaron una balacera dejando a tres personas lastimadas.
El 24 de abril, otro hecho sangriento se presentó con la muerte de una joven de 19 años, identificada como Angelique Brizeida, después de que fue agredida con un arma de fuego en una tienda, en la que los atacantes también aventaron una bomba molotov y que también lesionó a sus padres.
Días después, el 3 de mayo, un hombre fue ejecutado afuera de una tortillería a tan solo unos metros del Mercado Morelos, mientras que este 6 de mayo se registró otro ataque, esta vez en un estacionamiento aledaño, que dejó un saldo de tres heridos, entre ellos un niño de 9 años.
La violencia antes mencionada no es exclusiva de una zona, en lugares de alta plusvalía como Sonata también se han registrado altercados, como la balacera del pasado 28 de abril, sin que se hayan registrado lesionados.
Las declaraciones del titular de la SSP señalan que organizaciones criminales como la Familia Michoacana están peleando territorios contra grupos locales, hecho que deja en claro una cosa: las luces de la ciudad se están pintando de rojo por la sangre derramada.