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Jueves , 25.04.2019 / 19:42 Hoy

Correr para crecer

El maratón es como la vida

David E. León Romero

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“El buen juicio es el resultado de la experiencia, la experiencia es el resultado del mal juicio”

Mark Twain


Las diosa Fortuna representaba la suerte en la mitología romana y se hacía acompañar de la diosa Ocasión. Esta última tenía una cabellera larga al frente y completamente calva la parte trasera de la cabeza, lo que nos hace pensar que a la ocasión se le toma de frente, ya que por detrás es imposible capturarla.

Siempre he pensado que el maratón se parece mucho a la vida. Es un camino de esfuerzo y dedicación, con momentos de profundo dolor y espacios de absoluta felicidad. En el maratón existen voluntarios que mantienen determinado paso y que en caso de seguirlos de cerca lograrás conseguir el objetivo de tiempo que te has propuesto. La meta es orgullo, satisfacción y absoluta calma, en ella el dolor desaparece y el alivio recorre cada parte del cuerpo. Creo que el fin de la vida debe parecerse a lo que se siente al cruzar la meta del maratón.

Hace algunos días, un hombre experimentado se tomó el tiempo de contarme una historia que me pareció muy valiosa e interesante acerca de la fortuna, definida como las condiciones favorables durante los hechos y experiencias que aparecen a lo largo del recorrido de la vida.

Frente a una multitud de cientos o incluso miles de personas aparece la fortuna, encarnada por una persona realmente atractiva. A pesar de su belleza, solo unos cuantos entre los cientos de personas que integran la multitud logran apreciarla, esa es la ocasión. La fortuna los invita a seguirla y los afortunados comienzan a trotar detrás de ella. Los sucesos se transforman gracias a su compañía. Vientos favorables, grandes experiencias y satisfacción en diferentes formas comienzan a suceder.

Sin embargo, la fortuna sigue trotando y los afortunados continúan su paso con sacrificio, dolor, cansancio y hartazgo. La fortuna no se detiene. Durante el trayecto aparece una estación de abastecimiento que ofrece agua a los afortunados, donde algunos arrebatan un va¬so a los voluntarios y continúan la marcha consistentemente hombro con hombro con la fortuna. Por el contrario, otros, satisfechos por lo conseguido hasta el momento, confundidos por los vientos favorables o abatidos por el cansancio detienen el paso en la estación para hidratarse con calma, mientras la fortuna se aleja de ellos, haciendo imposible que la vuelvan a alcanzar. A la fortuna se la acompaña y se la persigue, lo mismo pasa en el maratón.

Abastecimiento. No sé por qué se modificó la ruta del maratón de la Ciudad de México. Si lo que se busca es hacerlo más sencillo, creo que se cayó en un error. El maratón es complicado siempre, independientemente de la altimetría. La meta en el Estadio Olímpico Universitario era de lo más valioso y emblemático del evento.


dleonromero@gmail.com

@DavidLeonRomero


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