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Domingo , 21.04.2019 / 05:41 Hoy

Números al aire

El recuento de daños

Claudia Hidalgo

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El 2016 se va, pero no las malas decisiones, tampoco la negligencia, la pobreza, ni la corrupción. Nada de esto cambia. De hecho varias cosas empeoran: la desesperanza de quienes no encuentran eco en la justicia, el enojo de quienes ven destruido su esfuerzo, la frustración de quienes no encuentran oportunidades, el desencanto de lo público.

No es tan sencillo. No basta con dar vuelta al calendario para dejar atrás acontecimientos que marcaron este año, donde pesan sobre manera las 36 víctimas mortales de San Pablito y quienes llevan en el alma y en el cuerpo impregnado el dolor de una explosión.

El año termina con varios pendientes, uno de ellos es la controversia de la llamada "Ley Atenco". Han pasado inexplicablemente varios meses sin que la Suprema Corte de Justicia de la Nación resuelva, como si no tuviera los recursos necesarios para atender su función, con el presupuesto y los altos salarios que detentan los ministros.

Hubo luchas estériles sin fruto. Una de ellas fue la que dio la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM), para lograr el reconocimiento de los matrimonios del mismo sexo, porque al final pesó más la postura de la Iglesia, incluso más que la obligación de reconocer un derecho in-dis-cu-ti-ble.

A los diputados y algunos partidos les dio miedo que un sector cada vez menos poderoso, por la disminución de adeptos, les causara estragos en las urnas y se fueron por el camino más fácil: congelar las iniciativas de ley y dejar todo como estaba, en un acto de clara sumisión.

El hartazgo de la gente ha sido cada vez más evidente con los llamados "justicieros" en especial con la increíble historia ocurrida en las inmediaciones de La Marquesa que a muy pocos convenció. La delincuencia está fuera de control y la gente se arma y trata de hacer justicia por su propia mano, sin confianza en las instituciones.

Hay pocas cosas que presumir de este 2016. Y el 2017 no pinta muy bien. Llega Trump al poder, a partir del 23 de enero los medios de comunicación estarán saturados de spots y notas electorales y por si eso fuera poco la gasolina registrará los incrementos más altos de los últimos años, en un país donde el combustible mueve la economía porque no hemos sido capaces de dejar de depender de los automotores.

La apuesta es que los cambios político-electorales en puerta, tanto a nivel estatal como federal, traigan realmente opciones, justicia y esperanza para los 16 millones de mexiquenses. Pero hay que hacer nuestra parte: educar, respetar, vigilar, exigir y sin duda: votar. No existe otra opción pacífica.

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