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Martes , 23.04.2019 / 12:56 Hoy

Al Derecho

Pueblo sabio

Carlos A. Sepúlveda Valle

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Si de verdad existe un pueblo sabio ese es el suizo. Suiza es un país de 42,000 kilómetros de superficie (la mitad de Jalisco), de 8.5 millones de habitantes (en 1910 eran 3´753,293), su PIB es de casi 100,000 dólares anuales por habitante, es una República Federal que nació como Confederación en 1291, su Constitución del año 2000 abrogó la de 1848.

Suiza destaca por su diversidad lingüística, accidentado territorio, por ser sede de importantes instituciones bancarias, por su liderazgo en varias ramas de la industria mundial (en 1913 había 8,101 fábricas con 320,000 empleados, un tercio mujeres), además es un país pionero en innovación y cultura empresarial.

También es ejemplar por su estabilidad política, cultura pacifista, a pesar de que no es parte de la Unión Europea y de que se incorporó a la ONU apenas en el año 2002, organismos como la OIT, el Consejo de Derechos Humanos, la Cruz Roja, el COI y la FIFA tienen su sede en ciudades suizas.

Una característica del régimen suizo es su democracia participativa, tanto la democracia directa que aún se practica en algunos cantones, como la de tipo semidirecta a través de la institución del referéndum y la facultad de presentar iniciativas de reforma constitucional son mecanismos que funcionan desde 1874.

El primer referéndum se celebró en 1879 (aprobó la pena de muerte), desde entonces se han realizado 176 referéndums -más de 150 entre 1918 y 2018- la mayoría a petición de la población (se requiere que lo soliciten 50,000 ciudadanos).

En los últimos años la mayoría de los suizos han votado en contra de propuestas que seguramente en cualquier otro país, sobre todo en el nuestro, hubieran alcanzado un resultado muy diferente.

En 2012 el 66% de la población que participó se opuso a que se incrementara de cuatro a seis semanas el periodo de las vacaciones para los trabajadores ya que las pequeñas y medianas empresas no podrían hacer frente a esa obligación.

En 2014 el 77% de los votantes rechazó una iniciativa promovida por los sindicatos que pretendía que se elevara el salario mínimo a 3,270 euros (unos 75,000 pesos mensuales) argumentando que esa idea era una idea disparatada que dañaría la competitividad de las empresas.

En 2016 el 76% rechazó la propuesta de establecer una renta mínima universal de 2,260 euros libres de impuestos (unos 50,000 pesos mensuales) durante toda la vida para los residentes en el país, ya que consideraron que las finanzas públicas se verían muy afectadas si se estableciera esa renta universal.

En 2017 el 60% votó en contra de que el gobierno incrementara impuestos a las multinacionales instaladas en Suiza como lo exigía la Unión Europea y la OCDE, esta decisión se tomó bajo el razonamiento de que si se incrementaban los impuestos muchas trasnacionales se irían a otros países, así que para ellos era más importante preservar las fuentes de trabajo que una mayor recaudación fiscal.

El jueves de esta semana se dio a conocer que el Tribunal Federal de Suiza, por primera vez en la historia, anuló el resultado de un referéndum organizado en el 2016 en el que se debía votar para aprobar que las parejas casadas (hombre-mujer) no fueran discriminadas, cuatro de los cinco jueces votaron a favor de anular los resultados de ese referéndum bajo el argumento que el Consejo Federal (Poder Ejecutivo) había incumplido la obligación de informar a los votantes de manera clara los efectos de ese referéndum y determinaron que “los ciudadanos no pudieron formar su opinión ni expresarla de manera correcta”.

Esta iniciativa promovida por el Partido Demócrata Cristiano pretendía la no discriminación de parejas casadas, es decir que las personas casadas no resultaran afectadas en el pago de impuestos y de otros derechos y pedía además que se incluyera una cláusula en la Constitución Federal que dijera: “las parejas casadas no serán penalizadas en relación con otros modos de vida, especialmente en impuestos y seguro social”, la propuesta fue rechazada por el 50.8% de los electores pero tendrá que ser convocada nuevamente según resolvió el Tribunal Federal.

En México no se ha realizado ninguna consulta popular en los términos de la Constitución, las supuestas consultas del presidente sobre el nuevo aeropuerto y otras obras han sido jugarretas que carecen de base legal y que no tienen ningún efecto jurídico o democrático.

¿Cuál sería el resultado si AMLO se le ocurre preguntarle a “su pueblo” si desea más semanas de vacaciones, que se eleve exponencialmente el salario mínimo, establecer una renta universal vitalicia o incrementar los impuestos a las empresas trasnacionales?

Pueblo sabio es el que decide lo mejor para el bien común y para el futuro de la nación, como los suizos; no al que se pretende consultar mediante la entrega de dadivas a cambio de votos.

csepulveda108@gmail.com

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