En diciembre de 1949 el filósofo y diplomático francés Jacques Maritain (1882-1973) pronunció seis conferencias en la Universidad de Chicago, de esas exposiciones surgió el libro El Hombre y el Estado en el que explica con claridad los concepto de soberanía, nación, cuerpo político y Estado; la racionalización técnica y moral de la vida política; el problema filosófico de los derechos del hombre; la educación y la democracia; los principios que rigen la Iglesia y el Estado; y expone la necesidad de una sociedad política mundial.
Maritain se convirtió al catolicismo en 1906 y desarrolló la doctrina tomista; fue embajador de Francia ante el Vaticano, profesor en las universidades de Toronto, Columbia, Chicago y Princeton y en los sesenta se manifestó contrario a la corriente modernizadora del Concilio Vaticano, posiblemente su obra más importante fue La filosofía moral.
Él mismo empieza diciendo que no hay tarea más ingrata que la de intentar distinguir y circunscribir de modo racional términos como nación, cuerpo político, sociedad política, Estado, nociones comunes que han nacido de las necesidades prácticas y contingentes de la historia humana y están cargadas de implicaciones sociales, culturales e históricas tan ambiguas como fértiles, y que entrañan, sin embargo, un núcleo de significación inteligible.
Con mucha razón, Maritain explica que esos son conceptos nómadas, no fijados, cambiantes y fluidos, empleados unas veces como sinónimos y otras como contrarios, todo el mundo se siente tanto más a gusto sirviéndose de ellos cuanto menos sabe exactamente qué significan y que en cuanto se intenta definirlos y distinguirlos unos de otros se levanta un enjambre de problemas y dificultades.
Al abordar la idea de Nación afirma que ésta es una comunidad de hombres que toman conciencia de sí mismos tal como la historia los ha hecho, que están vinculados al tesoro de su pasado y que se quieren tal como se saben o se imaginan que son, con una inevitable introversión, y que el despertar progresivo de la conciencia nacional ha sido uno de los rasgos característicos de la historia moderna y que aunque normal y bueno en sí mismo, ha terminado tomando formas exasperadas y ha engendrado el azote del nacionalismo, en tanto que (y probablemente porque) el concepto de Nación y el concepto de Estado se confundían y se mezclaban de una manera explosiva y desastrosa es que se han producido problemas tan graves y que esa confusión entre Nación y Estado, el mito del Estado nacional y el llamado principio de las Nacionalidades, entendido en el sentido de que cada grupo nacional debe constituirse como un Estado aparte ha falseado y desfigurado a la vez a la Nación y al Estado.
En contraste con la Nación, el cuerpo político y el Estado aluden ambos al orden de la sociedad en su forma más elevada o perfecta, pero se debe distinguir claramente entre Estado y cuerpo político. Cuerpo político o sociedad política es el todo, el Estado es una parte, la parte dominante de ese todo, la sociedad política, requerida por la naturaleza y realizada por la razón, es la más perfecta de las sociedades temporales, es una realidad concreta y enteramente humana que tiende al bien común, el bien público y el orden general de la ley son partes esenciales del bien común del cuerpo política así como la justicia es la condición primera de la existencia del cuerpo político.
Al explicar el concepto de Estado sostiene que el Estado es tan solo esa parte del cuerpo político cuyo peculiar objeto es mantener la ley, promover la prosperidad común, mantener el orden público y administrar los asuntos públicos; es un instrumento al servicio del hombre, poner al hombre al servicio de este instrumento es una perversión política, el hombre no en modo alguno para el Estado, el Estado es para el hombre.
Es importante que quienes se desempeñan en el servicio público tengan conocimientos de teoría política, pero es esencial que tengan conciencia de que el Estado como parte de la sociedad política es una institución creada para servir al pueblo.
Leer a autores como Maritain ayuda a aprender conceptos básicos de filosofía política explicados con sencillez y claridad y permite reflexionar sobre la necesidad de mejorar la vida política.