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Domingo , 24.03.2019 / 10:37 Hoy

Al Derecho

Asamblea constituyente

Carlos A. Sepúlveda Valle

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El poder constituyente se define como la competencia, capacidad o energía para constituir o dar constitución al Estado, es decir para organizarlo. Es un poder originario que recae en el pueblo, históricamente ha surgido de revoluciones o grandes cambio sociales, la guerra de independencia en Estados Unidos, la revolución francesa, la guerra de independencia, Revolución de Ayutla y Revolución de 1910 en México, la muerte de Franco en España, el fin de las dictaduras en Brasil, Chile o Argentina son hechos que han originado nuevas constituciones.

Allan R. Brewer Carías, el mejor constitucionalista venezolano, autor de decenas de libros, profesor de las universidades de Cambridge, Paris y Columbia, diputado constituyente (independiente) en 1999, perseguido político y exiliado desde el 2002, explica que las asambleas constituyentes en Venezuela de 1811, 1830, 1864, 1901 y 1947 fueron el resultado de una ruptura política y no el mecanismo de evitarla, señala que el proceso constituyente de 1999 fue producto de la grave y terminal crisis del sistema de partidos políticos que se había instaurado a partir de los años sesenta y hasta fines de los noventa, periodo en que los partidos democratizaron en forma bien arraigada al país. Agrega, pasados los años, y quizá sin darse realmente cuenta del logro que habían obtenido, el liderazgo de esos partidos no supo, o no quiso saber o entender que la democracia que habían creado requería de una profunda renovación, y que esta incomprensión sumergió a los partidos a la crisis de la cual ya no pudieron salir.

De ahí que el inevitable proceso constituyente que de ello derivó, cuya misión tenía que haber sido la de la reconstrucción del sistema democrático, se realizó con la ausencia de la participación de los partidos tradicionales, los cuales simplemente le dieron la espalda (Acción Democrática y Copei eran los más importantes), y que el Caracazo (rebelión popular muy violenta que estalló en febrero de 1989) fue el signo trágico del comienzo de la crisis del sistema de Estado de partidos, seguido de los dos intentos militaristas de golpe de Estado de febrero y noviembre de 1992, de los que Hugo Chávez fue actor central.

Creo que la crisis venezolana tuvo como origen el descomunal derroche de recursos públicos y la desmesurada corrupción que surgió como resultado de la súbita riqueza petrolera. Un ejemplo, en 1979 un becario de la U. de G. en España recibía mil dólares mensuales, a los venezolanos sus universidades les daban cinco mil dólares, más pasajes de avión tres veces al año, vivían como príncipes y eran muy generosos, me consta.

Ya indultado, el golpista Hugo Chávez participó y ganó las elecciones presidenciales de 1998, al jurar su cargo “sobre la moribunda Constitución” (de 1961) prometió una nueva Asamblea Nacional Constituyente. Aprobada y ratificada popularmente, la nueva Constitución Bolivariana entró en vigor el 30 de diciembre de 1999.

En el Preámbulo se dice: “El pueblo venezolano, en ejercicio de sus poderes creadores e invocando la protección de Dios… con el fin de refundar la República para establecer una sociedad democrática, participativa… en un Estado de justicia… que consolide los valores de libertad, la independencia, la paz, el bien común, la convivencia y el imperio dela ley para esta y futuras generaciones… en ejercicio de su poder originario representado por la Asamblea Nacional Constituyente, mediante el voto libre y en referendo democrático, decreta esta Constitución”.

El texto consta de 350 artículos (en 110 de ellos se reconocen decenas de derechos), a los clásicos tres poderes se agregan el Poder Ciudadano y el Poder Electoral. El Ciudadano, integrado por la Defensoría del Pueblo, la Fiscalía General y la Controlaría, tiene como objeto “prevenir, investigar y sancionar los hechos que atenten contra la ética pública y la moral administrativa, velar por la buena gestión y la legalidad en toda la actividad administrativa del Estado”; el Electoral, ejercido por el Consejo Nacional Electoral y otros órganos, utilizado de manera perniciosa ha tenido un papel funesto en estos años y es una pieza clave en la constituyente.

Esta Constitución ha sido incumplida y violada de manera sistemática en estos diecisiete años, no obstante, Maduro, convocó a una Asamblea Nacional Constituyente para ¡elaborar una nueva Constitución! Esa Asamblea se integraría por 545 diputados, 364 serían representantes territoriales y 173 sectoriales previamente “sembrados” (24 estudiantes, 8 campesinos, 5 discapacitados, 28 pensionistas, 79 sindicalistas, 8 aborígenes).

Por su origen espurio y antidemocrático, por ser innecesaria y porque la mayoría de venezolanos la han impugnado, la OEA, la Unión Europea y las naciones democráticas han expresado su rechazo a esa Asamblea Constituyente que polarizará el conflicto político, recrudecerá la violencia, radicalizaría la “revolución bolivariana” y anularía cualquier oposición de órganos legalmente constituidos como el Poder Legislativo.

csepulveda108@gmail.com

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