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Viernes , 15.02.2019 / 16:49 Hoy

Duda razonable

Jiménez Espriú, unas dudas y todos a ahorrar

Carlos Puig

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Primero lo primero. Hay que seguir celebrando el compromiso de Andrés Manuel López Obrador, operado por Irma Eréndira Sandoval, con el resultado legislativo de aquella iniciativa 3 de 3 impulsada por el Imco y Transparencia Mexicana. Tal vez los fifís y la 4T tienen futuro.

Ahora: en el lío de las declaraciones patrimoniales del nuevo gobierno las cosas, seré generoso, no han salido bien.

Primero lo de la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero. Que si yo sí declaré, que si no, no lo hiciste público, que si es resultado de mi trabajo de los últimos 50 años. Ahora Esteban Moctezuma, secretario de Educación, que si sí soy licenciado en derecho, que si la verdad todavía no, pero casi. Que si Jesús Seade, subsecretario de Relaciones Exteriores, no quiere que nada sea público.

Y luego, el caso del secretario de Comunicaciones y Transportes que Reforma le encontró un departamento en Houston no declarado. El ingeniero explicó que el departamento era de su esposa, que ella lo donó en 2016 a una sociedad de la cual él era administrador. Todo bien, hasta esto:

“De manera previa a mi regreso como funcionario público, las acciones de esa sociedad, que se encontraban a mi nombre, pasaron a la titularidad de mi hijo Javier Jiménez Gutiérrez. En consecuencia, si bien Javier Jiménez Gutiérrez se desempeña como administrador de tal sociedad, su servidor no tiene relación alguna con ella”.

¿Por qué? ¿Cuándo? ¿Qué tanto tiempo antes? ¿Está mal que un servidor público sea administrador de una sociedad estadunidense? ¿Qué quiere decir que el secretario “no tiene relación con ella”? ¿Ya no va al departamento? ¿Fue parte de un regalo? ¿Fue para no tener que declarar un departamento en Houston –por lo demás seguramente bien habido si uno revisa su historia–? No entiendo.

Creo que los mencionados han sido víctimas de este estigma construido en México sobre la acumulación de bienes y dinero. “Tener” se ha vuelto, diría el Presidente, casi sinónimo de algo al menos rarito.

Yo celebro que al menos algunos tengan patrimonio. Porque el Presidente les acaba de cambiar las reglas a medio juego y ahora quiere que 10 años después de dejar su encargo no se dediquen a lo que saben y han hecho.

Suerte.

@puigcarlos



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