No sé, pero pienso que si uno quiere reorganizar un club de amigos para, entre otras cosas, no dejar que el club de enfrente se siga pasando de listo y mostrar que es la unión la que hace la fuerza, no es lo mejor que a las primeras de cambio los integrantes del club se agarren a golpes (verbales).
El gobierno mexicano convocó a los países latinoamericanos para revivir una decaída Celac con algunas agendas claras de trabajo conjunto en la región. En términos políticos, la propuesta de desaparecer y reemplazar la Organización de Estados Americanos era tal vez la más vistosa, porque alentaba ese sentimiento antiestadunidense tan efectivo en la región.
El presidente Andrés Manuel López Obrador elevó la apuesta escogiendo de entre todos los otros mandatarios al presidente cubano como invitado de lujo a las celebraciones de la Independencia, y reclamando de manera directa al gobierno estadunidense el viejo embargo sobre la isla.
Luego pasó lo que pasó. Algunos mandatarios de países relevantes por su tamaño, historia y economía no llegaron. Y los que llegaron ocuparon el espacio para el espectáculo.
“Mi presencia en esta cumbre en ningún sentido ni circunstancia representa un reconocimiento al gobierno del señor Nicolás Maduro”, dijo el paraguayo Mario Abdo Benítez. El venezolano le respondió: “¡Ni del mío para el tuyo!”.
Luego tocó turno al presidente uruguayo Luis Lacalle: “Cuando uno ve que en determinados países no hay una democracia plena, cuando no se respeta la separación de poderes, cuando desde el poder se usa el aparato represor para callar las protestas (...) debemos decir con preocupación que vemos gravemente lo que ocurre en Cuba, Nicaragua y Venezuela”.
Maduro volvió a retar al paraguayo con un debate “usted ponga lugar y hora”, como lo hacíamos en la secundaria. Díaz-Canel respondió al presidente uruguayo, quien terminó citando la canción que unió a los cubanos en la calle en las más recientes manifestaciones.
Un batidillo que ocupó las primeras planas. Es cierto que la reunión, la importancia concedida al presidente cubano y el discurso del Presidente podría provocar muy incómodas conversaciones de la cancillería mexicana con el gobierno estadunidense.
Pero también es cierto que en Washington deben pensar que si ese es el club que están organizando para tener más fuerza frente a nosotros... good luck.
@puigcarlos