• Regístrate
Estás leyendo: Disculpa y la lección no aprendida
Comparte esta noticia
Jueves , 25.04.2019 / 19:39 Hoy

Duda razonable

Disculpa y la lección no aprendida

Carlos Puig

Escuchar audio
Publicidad
Publicidad

Hace nueve años, Jorge Antonio Mercado y Javier Francisco Arredondo, estudiantes del Tecnológico de Monterrey, fueron ejecutados extrajudicialmente por elementos del Ejército dentro del campus del Tec en Monterrey.

Esa noche el Ejército disparó hacia dentro del campus, la balacera toma a Arredondo y a Mercado cerca de la salida del campus. Uno de ellos es herido, el otro corre de regreso a los edificios universitarios y a los pocos segundos vuelve para ayudar a su compañero herido. No los volvemos a ver. Los soldados ordenan apagar la luz, arrastran los cuerpos de los dos jóvenes, los acomodan y les siembran armas. Un soldado recorre los comercios cercanos y ordena a quienes han filmado con sus celulares borrarlo todo. El anuncio oficial es que los dos muertos iban armados hasta los dientes. La misma frase la repite el rector del campus Monterrey y el entonces secretario de Gobernación. La autoridad policiaca civil nunca aparece. El entonces procurador de Nuevo León declararía que el Ejército nunca les permitió ver la escena del crimen. Los familiares de los jóvenes tardan 36 horas en localizar los cuerpos y, cuando lo hacen, la oficina del servicio forense está rodeada de militares, intimidantes.

Todo esto fue documentado en el documental Hasta los Dientes. En el otoño pasado, estuve en una proyección del documental y una posterior mesa redonda en la que participaron Olga Sánchez Cordero, Alejandro Encinas, y la madre de uno de los ejecutados.

Ahí mismo, la hoy secretaria de Gobernación prometió que de ser nombrada habría una disculpa pública y la declaración oficial de inocencia del Estado mexicano. Sucederá hoy en Monterrey. Promesa cumplida.

Ahora, es curioso.

El simbólico evento de hoy sucede cuando Nuevo León está más militarizada que nunca. Las juntas diarias de seguridad las encabeza el jefe de la zona militar, como si fuera jefe de los secretarios de Seguridad Pública. El Ejército les ha pedido recursos y subordinación.

El gobernador habla más con el Ejército que con su secretario y se ha encargado de destrozar Fuerza Civil, la incipiente fuerza policiaca que ayudó a controlar la crisis de seguridad hace unos años.

La disculpa está muy bien.

Pero no parece haber lecciones aprendidas para evitar la repetición.

@puigcarlos

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.