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Domingo , 21.04.2019 / 10:08 Hoy

Los caminos no vistos

Literatura y resistencia al olvido

Carlos Prospero

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Marx hizo una clara distinción entre valor de uso y valor de cambio de los objetos y señaló que el primero era algo intrínseco a la cosa y el segundo el que se tasaría en una operación de intercambio.

También explicó que el valor de cambio se determinaba por el tiempo que tardara su elaboración con herramientas propias de su tiempo y con la habilidad de una persona experimentada en el oficio.

Podríamos deducir de estas ideas que en el ámbito del arte, por las propias reglas de la estética, predomina el valor de uso, el valor intrínseco, porque el arte no se clasifica como mercancía.

Esta es una idea que se pierde con el advenimiento del capitalismo.

El arte se transforma en mercancía; ingresa al mercado influido por el gusto de las personas que consideran tienen la capacidad económica para adornar sus casas con obras que consideran bellas.

Habría que aclarar que la literatura no se incluye en esta clasificación de arte.

Es hasta mediados del siglo XX cuando la literatura, en forma de novela, ingresa al mercado.

Si bien la literatura se consideraba como la búsqueda de valores auténticos en una sociedad degradada, pronto dejó de ser una búsqueda para convertirse en la propuesta de valores que la clase dominante quería preservar.

El valor intrínseco de la obra literaria era mostrar cómo a través de la imaginación el hombre podía encontrar un sinnúmero de posibilidades diferentes a la vida cotidiana, pero al ingresar al mercado se modificó este sentido.

Frente a ella se manifestó una literatura de resistencia que proponía la denuncia de acciones humanas contrarias al bienestar general, resistencia que con el paso de los años y las transformaciones de las idea de la clase dirigente se redujo a la resistencia del autor al olvido social.

Todo autor pretende la permanencia histórica a través de una obra literaria publicada, y a menos que hayas publicado un libro, pintado un cuadro, hecho una escultura o una película, estimado lector, serás olvidado a los tres días de muerto, o, siendo indulgentes, serás conservado en el corazón de tus amigos y parientes y recordado cada día de tu cumpleaños.

La literatura, mercancía en el mercado neoliberal, también un modo del individuo de resistir al olvido social, tiene un valor de cambio con plusvalía, pues proporciona satisfacción al autor durante su vida y le da permanencia mediante la memoria social.

No importa lo que se publique, lo que importa es el nombre de quien lo hizo, para tener la seguridad de que pasará a la historia.

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