Política

La genuina izquierda murió con Cárdenas

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M+.- La izquierda democrática que encarnó Cuauhtémoc Cárdenas no llegó al poder hace ocho años con su ingrato, megalómano y faccioso engendro Andrés Manuel López Obrador.

Congruente siempre, fue un estadista progresista y racional, predispuesto al diálogo y a la consecución de acuerdos con las distintas corrientes políticas.

Lo empecé a admirar en 1985 cuando, como gobernador de Michoacán, defendió la soberanía estatal después de que la Policía Judicial Federal cometió una masacre en el rancho El Mareño (municipio de Vista Hermosa) y lanzó un público reclamo a Miguel de la Madrid por la incursión del Ejército y la DEA, sin aviso ni permiso del gobernador, para localizar los cuerpos del agente Enrique Camarena Salazar y el piloto Alfredo Zavala, secuestrados, torturados y asesinados por la narcobanda de Rafael Caro Quintero.

Comencé a tratarlo por los días en que, con Porfirio Muñoz Ledo, Ifigenia Martínez y Rodolfo González Guevara, fundara la Corriente Democrática del PRI, y en el 88 buscara la Presidencia contra Manuel Clouthier y Carlos Salinas de Gortari, respaldado por la coalición de izquierda y expriistas aglutinados en el Frente Democrático Nacional.

La noche de su deceso, platicando en YouTube, Joaquín López-Dóriga me recordó que tras “la caída del sistema” Porfirio le sugirió levantarse en armas, pero Cárdenas lo convenció de construir el partido que nació bajo su dirigencia: el de la Revolución Democrática.

Mi admiración y afecto por Cárdenas se acrecentó por el sincero cardenismo de mi madre, a cuya casa solía caer uno de sus más cercanos camaradas, Manuel Marcué Pardiñas (a mediados de los 60, Gustavo Díaz Ordaz le cerró Política, una de las publicaciones precursoras del movimiento del 68), invitado por mi hermano Marco Antonio (que le hacía gratis diseños gráficos para sus impresos).

Gracias a esas recurrencias, Marcué invitaba a mi mamá a discretos eventos de campaña por el gobierno capitalino, y alguna vez, en su despacho de la Jefatura, le fanfarroneé: “Usted ganó gracias al voto de mi madre”.

El rompimiento de AMLO con él comenzó en 2000, lo relevó en el cargo y empezaba a embriagarse de poder mientras Cuauhtémoc digería su tercera derrota presidencial frente a Vicente Fox, con quien llegó a comprometerse para coordinar el segundo centenario de la Independencia y el primero de la Revolución, pero los extremistas que hoy le lloran consiguieron que desistiera.

Acompañado de Muñoz Ledo, Cárdenas acudió el 25 de abril de 2005 a la Plaza de la Constitución para sumarse al mitin contra el famoso desafuero, pero fueron vejados con rechiflas de las hordas lopezobradoristas.

La insania de AMLO llegó al extremo de perseguir a colaboradores tan cercanos y estimados por Cárdenas como Rosario Robles (la tuvo tres años en la cárcel) y calificar al ingeniero, el 31 de enero de 2023, de ser su “adversario político”, por creerse el chisme de que formaba parte de un proyecto político de personalidades mexicanas reconocidas, aunque no de la estatura del Gran Cuauhtémoc…


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Carlos Marín
  • Carlos Marín
  • cmarin@milenio.com
  • Periodista con 55 años de trayectoria, autor del libro Manual de periodismo, escribe de lunes a viernes su columna "El asalto a la razón" y conduce el programa del mismo nombre en Milenio Televisión
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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