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Sábado , 23.03.2019 / 09:39 Hoy

Diálogo público

Vanderbilt, Rockefeller y el triunfo del automóvil

Carlos Iván Moreno Arellano

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Los inicios del siglo XX fueron escenario de una épica batalla entre dos de los magnates que construyeron los Estados Unidos: Cornelius Vanderbilt y John D. Rockefeller. La meta era obtener el título del hombre más rico del mundo. Esta pugna de alguna manera definió la forma en que vivimos, en ciudades, 55% de los humanos en la actualidad. Mientras la fortuna de Vanderbilt se basaba en el transporte masivo, principalmente el ferrocarril, la de Rockefeller fue gracias al petróleo y la gasolina.

Basta observar cómo son las metrópolis de hoy para deducir que Rockefeller fue el vencedor y, con ello, el automóvil se consolidó como el transporte por excelencia. Nació pues el “sueño americano”: tener un auto, una casa, y vivir en suburbios. Según afirma Luis Alonso Pastor, investigador del City Science Lab del MIT, en reciente visita a la Universidad de Guadalajara, “de haber ganado Vanderbilt el transporte público masivo hubiese predominado y el modelo de ciudad se habría mantenido compacto y diverso, como lo fue por milenios.”

Gracias a este sueño americano, o “sueño global”, las ciudades son cada vez más extendidas, segregadas, desiguales y organizadas alrededor de su majestad el auto; no alrededor de las personas. Por ejemplo, en el Área Metropolitana de Guadalajara existe un vehículo por cada dos habitantes, y en la Ciudad de México 1.63 autos por cada dos personas (INEGI, 2017).

¿Qué podemos hacer para volver a las ciudades compactas y diversas, pensadas para el interés público y no el privado? Según el MIT, además de la eterna promesa de fortalecer el transporte público, los vehículos autónomos pueden ser la solución. No obstante, esto se daría sí y solo sí estos vehículos se alejan del modelo privado y se consolida un modelo de uso compartido. El problema de fondo es cambiar la cultura y dejar de considerar al automóvil como un integrante de la familia. Solo de esta forma tendremos metrópolis más humanas y seguras.

@carlosivanmoren

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