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Domingo , 21.04.2019 / 16:44 Hoy

La trova destruye (y tú mereces vivir)

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A veces le da a uno por meterse en camisa de once varas.

Sólo a veces, tampoco se crea que ocurre con demasiada frecuencia.

Son esos momentos en los que a uno le pica un no-sé-qué-que-qué-sé-yo y sale a flote esa extraña criatura que cuando debió callar habló.

Así fue hace unos días cuando alguien me preguntó de qué trataría el programa de radio de cierto día.

Era media mañana y, contrario a la costumbre de ignorar el tema hasta que no le venga la gana a la señora inspiración aparecerse, se me escapó de la boca, casi diría se me chispoteó:

De trova, esa que destruye, dije sin pensarlo dos veces.

Debí haberlo hecho.

En épocas en las que la moda define lo que se dice y lo que se hace, quienes escapan de sus designios son tildados de todo, menos de cuerdos.

¿A quién le interesa a comienzos de 2018 hablar de trova y, peor aún, escucharla?

Me quedé pensando largo rato.

Justo por eso, porque a casi nadie le llama la atención es que me monté en mi macho y a darle que es mole de olla.

Me di a la tarea de volver sobre mis pasos y me situé en los últimos años de los noventa. Sobre la calle de Morelos, entre Sor Juana y Pino Suárez, estaba instalado un local donde se rendía culto a la trova.

Se llamaba Peña Bohemia y ahí se juntaban el hambre con las ganas de comer.

Gente necesitada de afecto musical encontraba las canciones que no sonaban en ningún otro sitio.

Y también acudían los oportunistas del momento, chavitos bien, matriculados en escuelas de paga, que disfrutaban del género de moda en un sitio donde se podía beber una cerveza mientras escuchaban a un tal Pablo Milanés versión trasnochada.

El precopeo servía a los yuppies para darse aires de pueblo, aunque ignoraran el origen de la mayoría de las canciones que ahí se cantaban.

Y al resto para escuchar las rolas que habían definido a una generación anterior más allá de los discos obligados. Todo en una atmósfera pasada por alcohol, café, tabaco y, sí, malas compañías.

Por esas paredes sonaron el propio Milanés, Silvio Rodríguez, los "Víctor Belenes", Cecilia Toussaint, Miguel Ríos, Noel Nicola, Luis Eduardo Aute, Joan Manuel Serrat, Joaquín Sabina, Fito Páez, Pedro Guerra y hasta Fernando Delgadillo.

Luego de hacer el repaso por la memoria acumulé tal cantidad de historias que hubo necesidad de pensar en tres episodios radiofónicos de la emisión trovadora, para cumplir las expectativas de la nostalgia y, de paso, exorcizar los demonios de las modas, esos que suelen poner caducidad a las cosas de la vida que no tienen tiempo ni definición.

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