Cultura

La fea más fea

Hace tiempo solía decir que eran tres las razones que me atraían de esta región tolucense. El clima, el chorizo y mi mujer. La ironía es que de esas tres la última ni siquiera era natural de estos lares y acabó ostentando el prefijo de ex. Ello no ha impedido que las dos restantes me sigan cautivando e incluso hagan de este entorno algo casi llevadero.

Para nadie es un secreto, menos aún para los oriundos del lugar, que el estereotipo hiperlactante del toluco está bien ganado y que la banda local se suele regodear con los mismos signos identitarios de toda la vida. Quizá sea la fuerza del terruño, la necesidad de pertenencia o mentir por convivir, pero hay a quien le resulta todo un signo de orgullo, lo cual, desde luego, es digno de respeto.

Una de las ventajas de que Toluca la fea se haya convertido en la única ciudad con estatus de basurero al aire libre, es que el espectáculo nada grato permite sumar al catálogo de atractivos turísticos. Tanto como admirar, en el marco de las manifestaciones recientes por parte de empleados del Ayuntamiento, el show incendiario de autobuses de transporte público.

Con ello se puso en evidencia no solo una utilidad real de los armatostes como calentadores masivos y luminarias navideñas (visto está que como servicio de movilidad sirven para maldita la cosa), sino la ineficiencia del gobierno municipal, incapaz de cumplir a cabalidad con sus trabajadores, a quienes mantenía con sueldos y prestaciones devengados más no pagados.

Desafortunadamente con el show acabaron padeciendo, como suele ocurrir, quienes no la deben ni la temen. Y es que la ciudadanía sufrió lo indecible por unas protestas que, sin dejar de ser legítimas, siguen acudiendo a la vieja confiable de tomar como rehenes a terceros, bajo el pretexto de ejercer presión social y política para que los inútiles e irresponsables doblen las manos.

Con ello fue posible poner en la agenda informativa de fin de año a la capital mexiquense y dejar constancia que la incompetencia no es cuestión de sesgo partidista, sino de talento para demostrar que siempre se puede ir más lejos. Así fue que el primer cuadro de la ciudad y sus vialidades principales estuvieron sitiadas por burócratas y operarios de diversas áreas, entre ellas de limpia, quienes se encararon del espectáculo de basura desperdigada que acabó haciéndose viral.

Como era de esperarse, los encargados de guardar el orden en verdad lo hicieron, pero para no dejarlo salir de donde estaba. Y hubo que aguantar el caos vial, pero sobre todo las calles atestadas de desperdicios. Cosa que ha permanecido hasta el 28 de diciembre cuando ya se estaban retirando los desechos, lo cual no es garantía, pues podría tratarse de una inocentada y al rato tener regado el batidillo con mayor contundencia. Quién iba a decir que estos tiempos verían entrar a Toluca en la posmodernidad, con serias limitaciones administrativas, paros poniendo en jaque a los habitantes y autoridades que tienen para cada solución un problema.

Carlos Gutiérrez

fulanoaustral@hotmail.com

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