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Viernes , 22.03.2019 / 15:40 Hoy

Australadas

El cansancio del circo beat

Carlos Gutiérrez

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No es de Dios.

Suficientes cosas tiene uno en la cabeza como para agregarle más pendientes.

El fin de semana pasado fue tan de locos, que el país requerirá un mínimo de dos meses para apaciguar los demonios y poner a dormitar el alma. Y no es para menos.

Primero se nos advierte que una boda real va a desmañanarnos y en sábado. A las cinco de la mañana ni las gallinas ponen, así que se impone postergar el chisme y extender el proceso de cuajado unas cinco o seis horas más.

Cuando la cama comienza a escupir el cuerpo triste, va siendo hora de sintonizar el bodorrio en una de tantas repeticiones sempiternas que los canales dedicados a la industria del corazón programan.

En ella se pudo ver a un morenazo sacerdote que en plan dicharachero decía a los necios en desperdiciarse, Harry y Meghan, la importancia del fuego del amor. Era tan vehemente el hombre que casi daban ganas de enamorarse y buscar con quién entrarle a la casadera, pero a veces puede más la cordura y siempre no.

Todavía con la miel en los ojos y de golpe y porrazo cayó la gran final pambolera.

La crónica de un subcampeonato anunciado era el tema que se podía ver desde la televisión. Y seguramente oler en las gradas de la “Bombocha”, en especial cuando la afición se acordó que estaba presenciando una final allá por el minuto 80 del segundo tiempo y empezó a apoyar al Toluca. Para fortuna de la sociedad del espectáculo el asunto no duró más de lo debido (qué pena para las visitas de haber habido tiempos extras) y Santos le dio en la suya a Belzebú.

Con el ánimo por los suelos en las calles de la tierra del “chorinflas”, la noche de domingo cayó y con ella el plomazo del segundo debate presidencial.

Me da la impresión de que podríamos tener dos mil ciento cincuenta y dos debates y a nada se llegaría. Todos en el mismo papel, excepto Margarita que salió hace días por peteneras. Todos haciendo lo que saben, es decir, ser ellos mismos. O sea, nada. Y un INE que en plan creativo varía conductores para dar cabida a todos e incluye público presente. Nada más faltó la edecán en el foro con el letrero de “aplausos” y Chabelo para amenizar la contienda.

Y si de rematar un fin de semana se trata, qué mejor manera que hacerlo con Luismi. Quinto capítulo de una serie que ha vuelto tótem a “El Sol” y hecho cera y pabilo con su apá. No cabe duda de que para el jolgorio nos pintamos solos. Y luego nos preguntamos porqué la mañana nos sorprende tan cansados. No es exceso de fiesta, es que las noches deberían durar mínimo tres días.

fulanoaustral@hotmail.com

@fulanoaustral

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