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Martes , 19.03.2019 / 19:42 Hoy

La letra desobediente

El Frente Ciudadano

Braulio Peralta

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El Frente Ciudadano por México apenas arrancó sus propósitos en septiembre pasado. PRD, PAN y Movimiento Ciudadano en coalición para la presidencia de 2018. Fuera el PRI y Morena, con AMLO. La izquierda del PRD y la derecha del PAN, unidos. Les falta lo más importante: el candidato que será su alfil para ganar las elecciones. ¿Miguel Ángel Mancera o Ricardo Anaya? Es ahí donde millones de votantes esperan para saber si van o no con ese Frente. Pero además, en el afán de unir al mayor número de fuerzas, el Frente Ciudadano está invitando, al margen de sus partidos, a "académicos, intelectuales, organizaciones de la sociedad civil y ciudadanos", según leemos en Wikipedia, para acabar con el PRI y la fuerza descomunal de AMLO y su Morena. Porque para el Frente PRI y Morena representan un poder arcaico de origen priista. El PRI manejado desde el presidente en turno y AMLO como el último caudillo de estos tiempos.

La izquierda y derecha ya han probado capacidades de coalición en algunos estados de la República donde han ido unidos, con resultados aún por estudiarse, región por región. Sus enemigos políticos dicen que han perdido el rumbo, la ideología, que ambicionan el poder por encima de ideales. No es diferente a lo que el Frente Ciudadano piensa de sus opositores. Es el espejo de los políticos.

El futuro del Frente importara en el momento que escojan a su candidato presidencial, más cerca de la izquierda con Mancera, o a la derecha de Anaya. Salvo -uno nunca sabe- que elijan a un académico o intelectual lejos de sus partidos, lo que es muy poco probable. Aunque en política… Una novedad insólita en esta historia es la invitación del Frente Ciudadano a individuos y organizaciones gays para participar en la defensa de sus derechos humanos. Ojo: hay homosexuales y lesbianas en otros partidos, pero son de clóset (¿saldrán ahora?). Muje­res y hombres gays que participan en política pero preservan su sexualidad, lo que ha ocasionado que nada, o casi nada, hagan por su gremio. En el Frente serían gays abiertos en la política para defender a su comunidad, pero también para participar en política nacional como cualquier ciudadano.

Sería un logro civil que heterosexuales -y el resto de la diversidad sexual en las siglas LGBTTTI (lesbianas, gays, bisexuales, travestis, transexuales, transgénero e intersexuales)-, todos, hagan política fuera del clóset. Entonces sí que valdríamos lo mismo en la defensa, sin sexismos, de nuestros derechos civiles.

Pago por ver el final de esta película…

TRASPIÉ: No hay libertad política si no hay libertad sexual.

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