• Regístrate
Estás leyendo: Elecciones de Estado
Comparte esta noticia
Domingo , 17.02.2019 / 10:35 Hoy

Posteando

Elecciones de Estado

Bernardo Barranco

Publicidad
Publicidad

Después de la jornada del 4 junio pasado se habló mucho que la mexiquense había sido una "elección de Estado".

Diversos analistas y partidos de oposición la explican como la excesiva injerencia gubernamental a favor del candidato en el poder.

Sin embargo, la expresión suscita una sensación de insuficiencia. No basta afirmar que la elección de Estado es aquella en que varios candidatos y partidos de oposición enfrentan la fuerza del aparato del Estado.

Por ello, elección de Estado dice mucho y nada.

Es un concepto político que, a fuerza de repetirse, se vuelve impreciso y pierde contenidos. Tiene una vieja carga histórica del sistema político mexicano del siglo pasado y por tanto, no expresa con precisión los procesos actuales.

Las regresiones nos llevan a reciclar viejos conceptos que se creían perdidos en el panteón de nuestras anacronicidades.

Aquello que González Casanova llamó en su libro, La democracia en México (1965), la civilización-salvaje.

La elección de Estado fue práctica recurrente del viejo PRI, aunque no exclusiva, bajo el régimen del partido único y de la presidencia imperial.

Desde los años cuarenta a casi los noventa, la elección de Estado infiere al sistema autoritario de la "Familia Revolucionaria".

Se circunscribe al presidencialismo absoluto retratado por Cosío Villegas, ahí, el candidato del presidente saliente era el "ungido", como un nuevo mesías y ponía a su alcance todos los recursos del aparato gubernamental.

Quizá la continuidad en el poder en el Edomex de casi 90 años ha conservado formas y métodos de una cultura política rancia.

Por ello, cuando hablamos de elección de Estado, hoy, nos referimos a la transformación o transfiguración de todo la estructura de gobierno en aparato electoral.

En la conversión del armazón del gobierno en una poderosa maquinaria electoral perfectamente organizada, coordinada y articulada con el solo fin de favorecer al candidato oficialista.

Cada integrante del gabinete se convierte en activista de campaña del partido en el gobierno.

Hay una división territorial y temática precisa entre los secretarios y subsecretarios con todo la estructura de las dependencias del gobierno local.

Si en el siglo pasado era natural, la elección de Estado actual se sustenta en la corrupción electoral de diversas instituciones como los institutos electorales, tribunales, cámara de diputados, policías, municipios, etc.

Requiere de programas sociales para inducir el voto de los pobres y de mucho dinero para compra y coacción del voto no solo de electores sino de actores de la oposición.

Dicho desdoblamiento electoral del gobierno es ilegal, conforma un fraude y la noción elección de Estado requiere ser reconceptualizada.

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.