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Lunes , 22.04.2019 / 21:28 Hoy

Del plato a la boca

Êthicos de cocina

Benjamín Ramírez

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Por las mañanas un vaso de leche, un plato con cereal, las clásicas enchiladas o un par de huevos al gusto son perfectos para iniciar el día y, si es apetecible, un plato de fruta picada para la dieta; a medio día una taza con café americano, acompañado de un panecillo o unas galletas; para la tarde se busca algo más “llenador”, que va desde una cocina económica, donde por 30 o 70 pesos uno podrá degustar sopa y/o arroz, guisado, agua y postre;también tenemos a los que deciden entrar a algún restaurante; hasta los que pueden ir a casa y comer con la familia; no olvidemos a los que llegan a algún establecimiento de comida rápida y buscan una solución para calmar su apetito. El siguiente momento lo encontramos la noche, donde una concha de chocolate, un bolillo con mermelada untada son lo mejor siempre y cuando su complemento sea una taza de chocolate o café, no en todos los casos la regla se cumple, en ocasiones unos tacos al pastor, un tamal o un simple vaso con agua son suficientes, pero ¿Qué tan enterados estamos de la sanidad e higiene de nuestros alimentos?

Dentro del ámbito restaurantero, o de preparación de alimentos, poco se ha tratado este aspecto; de nada sirve contar con instrumentos como el “Distintivo H”, regulador de higiene en el manejo de alimentos, si aquellos encargados en prepararlos no cuentan con ética para desarrollar su empleo. Es común escuchar, o vivenciar, la experiencia de salir a desayunar, comer o cenar y al cabo de unas horas tener dolores de estómago, porque aquello que comimos estaba en mal estado. En un país como el nuestro la premisacosto-higiene tiene una correlación equivalente, a mayor costo mayor higiene.En el ámbito restaurantero, es común encontrar en cadenas de comida rápida a adolescentes que poco saben acerca de Buenas Prácticas de Manufactura o el orden y la calidad que debe llevar cierto producto, y no los culpamos, muchos de ellos tomaron ese empleo como una medida de apoyo en caso para solventar sus gastos escolares.

El mal uso en utensilios, como por ejemplo cortar un trozo de carne de cerdo cruda para después rebanar unas rodajas de cebolla, es un problema grave, ya que las bacterias que contiene la carne de cerdo sin cocer son transmitidas al momento de rebanar la cebolla, la cual será consumida cruda, provocando así enfermedades como la triquinosis, ocasionada por consumir, inconscientemente, larvas de “nematoda”, para prevenir este suceso el simple cocimiento de la carne es más que suficiente.

La ética la podemos ver en todas partes, pero poco la aplicamos al momento de comer, nos fiamos con ver un mesero, un mantel y buena decoración, pero en ocasiones hay que ver más allá de la simple apariencia.

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