• Regístrate
Estás leyendo: Tykwer y "Un holograma para el rey"
Comparte esta noticia
Miércoles , 24.04.2019 / 09:54 Hoy

La pantalla del siglo

Tykwer y "Un holograma para el rey"

Annemarie Meier

Publicidad
Publicidad

Un vertiginoso movimiento de cámara nos acerca a una gran ciudad. Con un montaje rápido nos adentramos a sus calles con rascacielos y ventanales brillosos, billetes y monedas que flotan en el aire y evocan una sociedad ultramoderna satirizada por la canción “Once in a Life time” de los Talking Heads. Vestido con un traje impecable aparece frente a la cámara un hombre de mediana edad que se dirige al público al estilo de un vendedor de bienes inmuebles. Es Alan Clay (Tom Hanks), un estadounidense de Boston, quien nos advierteque está pasando por una racha de fracasos en los que ha perdido casa, carro, esposa, trabajo y los ingresos para seguir pagando los estudios de su hija. Y efectivamente, frente nuestros ojos los objetos y persona mencionados se desvanecen en humo azul. Sin embargo, a Alan se le abre una nueva oportunidad. La próxima secuencia lo muestra en un avión rumbo a Arabia Saudita dónde presentará un nuevo sistema de comunicación por hologramas al rey Abdullah y su gabinete.

Alan confía en que la venta volverá a ponerlo en la cima del éxito.

La vertiginosa exposición del filme Un holograma para el rey (EinHologrammfür den König)es fiel al estilo fílmico de Tom Tykwer que un buen número de críticos alemanes describen como “estética del videoclip”.Sin embargo, las películas de Tykwer son mucho más que experimentos estéticos. Con sus filmes Corre Lola corre, La princesa y el guerrero, Heaven, El perfume, 3, sus cortos y contribución a Atlas de nubes, Tykwer a creado películas inolvidables con personajes y dramas convincentes, un estilo narrativo y estético innovador y bandas musicales que juegan de manera inteligente con los movimientos de los personajes y sucesos. En Un holograma para el rey Tykwer se arriesgó a cruzar su estilo narrativo con el texto de una novela del estadounidense Dave Eggers que construye el retrato de un hombre que encarna la situación de Estados Unidos frente a la globalización. Tykwer intervino en el guión para que el filme se centrara más en el drama del personaje y el conflicto humano de un norteamericano “fracasado” como los que vimos en Belleza americana de Sam Mendes y Fargo de los hermanos Coen. A través de su estancia en el desierto, las situaciones absurdas por las que pasa, las conversaciones con su chofer Yousef(Aexander Black) y la superación de una crisis de salud provocan en Alan un proceso de sanación y sensibilización exterior e interior. Fiel a otros filmes de Tom Tykwer la redención masculina necesita de la fortaleza femenina para llegar a buen fin.

La espera (no a Godot, como en Beckett, sino al Rey Abdullah) conlleva un cambio de ritmo que permite construir imágenes y escenas realmente bellas mientras que otras abonan a la comedia y el teatro del absurdo.El desierto, el mar, el santuario musulmán La Meca son de una belleza impresionante. Por otro lado, se muestran los vacíos y contradicciones de un sistema que ubica a Alan y su equipo de trabajo en una inmensa tienda de campaña sin internet a pesar de que el reluciente centro de negocios al lado luce vacío. Además, a corta distancia se está construyendo un centro de negocios y habitación del que no se ha vendido un solo espacio. (Por cierto, aunque gran parte del filme fue realizado en Marruecos, el proyecto real al que se alude se promociona en la red).

Puesto que Tykwer construye su comedia alrededor del personaje de Alan y su proceso de sensibilización y sanación exterior e interior, es importante mencionar la figura y el estilo de actuación de Tom Hanks quien se mueve por el desierto y la cultura desconocida como torpe bufón que despierta lástima - y quizás ternura - por querer vender proyecciones virtuales dónde se construyen y pretenden vender sueños de riqueza. Sus arrugas se profundizan con cada escena, su traje y corbata lucen totalmente desplazadas y su amplia sonrisa y chistecitos – como el de insinuar que es miembro de la CIA – caen mal y podrían ponerlo en peligro si no fuera rescatado por Yousef su chofer y guía en cuanto a la cultura árabe y los géneros musicales occidentales.

Aunado a las escenas de gran belleza hay otras de un absurdo erosivo que muestran la relación perversa entre occidente y el medio oriente. Las apariencias y los espejismos que se pretenden vender de ambas partes no sólo atraen a la mano de obra extranjera – en el filme son filipinos - sino a empresas y vividores que, como la joven gestora danesa, buscan y encuentran espacios y oportunidades para llenar el vacío de valores. No hay duda: Tom Tykwer es un moralista que comparte con el publico sus preocupaciones acerca del mundo en el que vivimos.

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.