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Martes , 23.04.2019 / 23:54 Hoy

Por enésima vez...

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En ocasiones parece irrisoria la manera en la que los políticos emprenden campañas para hacerse de adeptos en ciernes de un proceso electoral. El caso claro es la caravana “Unidos con Valor contra la Corrupción”, un artilugio formulado por el gobernador panista de Chihuahua, Javier Corral en el que “exige” al Gobierno Federal la extradición del Ex gobernador César Duarte para que pueda enfrentar sendos procedimientos judiciales por desvío de recursos y actos de corrupción, pero también hubiera sido bueno ver al Gobernador Corral marchar junto con Gustavo Madero y Álvarez Icaza para pedirle cuentas a su compañero de partido, Guillermo Padrés. En la política todos tratan de llevar “agua a su molino” y ven la paja en el ojo ajeno y la viga en el propio no, en fin.

La caravana trazó (desde Chihuahua) el recorrido hasta llegar a Ciudad de México para culminar con una manifestación en la que exigirían al Presidente Peña Nieto entregar a Duarte. Uno de los puntos que la caravana cruzaría era Gómez Palacio, en el estado de Durango, ahí fue recibida por un grupo de militantes priistas que no solamente negó el paso al contingente, sino que lo enfrentó con insultos, golpes y hasta pedradas, situación que obligó a los integrantes de esta marcha a desviarse a Torreón para encontrar mejores condiciones de seguridad.

El viernes pasado platiqué con Fermín Cuéllar, el Presidente del Comité Directivo Municipal del PRI en Gómez Palacio, en la entrevista buscaba la postura oficial del partido ante el recibimiento de los priistas a la caravana. Me parece totalmente alarmante que un líder partidista asuma esta actitud ante un escenario nacional complejo para su instituto político, porque si no mal recuerdo, el Revolucionario Institucional cruza por un momento crítico en materia de percepción, al menos eso es lo que defiende su líder nacional, Enrique Ochoa y situaciones como la que le narro no abonan en absolutamente nada a la introspección que hace un partido político para reivindicar su imagen.

Coincido con Fermín en que la política es pasión, sí, cuando se trata de que los políticos se enfrenten, no cuando la ciudadanía se ve agredida como lo que ocurrió el pasado jueves por la tarde. Qué pena que no existan garantías para la exposición de ideas (precepto fundamental en la democracia), qué grave es que un líder partidista sienta que una ciudad le pertenece y que el indiscutible triunfo electoral le dé facultades para coartar un derecho consagrado en el artículo 19 de la Constitución Mexicana: La libertad de expresión (Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión).

Por lo pronto, debo pensar antes de cruzar esa frontera, no se vaya a enojar Don Fermín y en peligro me envíe a las lideresas a acomodarme una “chinga”.


angel.carrillo@multimedios.com

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