Política

Protección de las mujeres en el entorno digital 2

En la entrega anterior hablamos sobre la violencia digital contra las mujeres; para continuar es necesario compartir —por todos los medios necesarios— ¿Cómo bajar contenido que vulnera la dignidad? Lo primero es actuar con rapidez: documentar las publicaciones, puede ser a través de capturas de pantalla de los post, enlaces e incluso de los perfiles involucrados que reaccionan, comentan y alimentan el daño), inmediatamente después reportar directamente en la plataforma (Facebook, Instagram, X, TikTok por mencionar algunas), señalando que se trata de contenido íntimo no consentido o violencia. Solicitar la eliminación por violación a políticas de privacidad y seguridad. En casos graves, presentar denuncia formal para que autoridades soliciten la baja del contenido.

Y es que, la violencia digital no es “virtual”. Sus efectos son profundamente reales: ansiedad, depresión, aislamiento social, pérdida de oportunidades laborales, daño reputacional e incluso riesgos a la integridad física. La difusión de contenido íntimo sin consentimiento, el acoso sistemático o las campañas de desprestigio pueden marcar la vida de una persona de manera permanente. Todo lo anterior configura un delito, y por ende hay sanciones para quienes resulten responsables.

En México, la Ley Olimpia reconoce la violencia digital y sanciona la difusión de contenido íntimo sin consentimiento. Dependiendo del estado, este delito puede implicar penas de 3 a 6 años de prisión y multas, además de agravantes cuando existe relación de confianza o intención de dañar.

El caso reciente ocurrido en Ixmiquilpan expone con crudeza cómo la violencia digital puede escalar a niveles alarmantes: la difusión masiva de más de 4 mil imágenes y videos íntimos de mujeres a través de grupos de WhatsApp y Telegram. Estas agresiones no son hechos aislados, sino prácticas sistemáticas que encuentran en la tecnología un canal de expansión. De acuerdo con el INEGI, más del 22% de las mujeres usuarias de internet han sido víctimas de ciberacoso, siendo las jóvenes entre 12 y 29 años las más afectadas (INEGI, 2023).

 Es de resaltar las recientes acciones de la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, quien recientemente firmó convenio con plataformas digitales para eliminar de manera más ágil contenidos que violenten a las mujeres; las respuestas institucionales deben ser tan rápidas como la propia viralización de la violencia.

Sin perder el rumbo: Cada publicación, cada comentario y cada reacción construyen el entorno digital en el que vivimos. Si la violencia se vuelve viral, es porque también encuentra eco en quienes la reproducen; de tal forma erradicar la violencia contra las mujeres en internet no depende únicamente de las autoridades o las plataformas: depende de una decisión colectiva de no normalizarla. Porque la dignidad no debería depender de un algoritmo. Y porque ningún derecho humano se suspende al encender una pantalla.


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Ana Parra
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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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