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Sábado , 16.02.2019 / 06:06 Hoy

Rastros y Rostros

Donde los niños quieren ser sicarios

Ana Lilia García Castelán

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La aparición de narcomantas en el municipio de Tejupilco, donde el crimen organizado declaró “la guerra” a la Policía Ministerial, muestra el fracaso de la política en materia de seguridad en el sur del Estado de México, desde hace tiempo administrado por la delincuencia; demarcaciones como Luvianos son semillero de sicarios.
La falta empleo, pero sobre todo de educación hace de jóvenes y niños en la franja de tierra caliente del Estado de México, presas fáciles de la organización delictiva con orígenes en el estado de Michoacán. No acaban de crecer y ya andan armados, aunque apenas logren sostener la pistola o metralleta. Así, se antojan estériles las acciones mil veces anunciadas para “limpiar” la zona. Estrategias e investigaciones como a las que se refirió la víspera el responsable de la política interna de la entidad, Alejandro Ozuna, para la región, están rebasadas.
Acabar con la violencia en un lugar donde los niños lejos de estudiar anhelan ser sicarios, parece quimérico. Se está errando la estrategia. Allá como dijo José Alfredo Jiménez, “la vida no vale nada”; la miseria e ignorancia parecen endémicas. Para menores como Kevin o Raunel, de Cañadas de Nanchititla, Superman o el hombre araña, están lejos de ser sus súper héroes, ellos admiran a sicarios incluso ya abatidos o detenidos como “El Player” o “La marrana”, bien conocidos por sanguinarios.
En el sur, la educación es despreciada ante el sueño americano o formar parte del brazo armado del narco, porque se gana más que cultivando la tierra; en donde prevalece una fuerte influencia de la cultura de violencia y armas, ligada a la ola de migración a los EEUU, se necesita más que Marina y Ejército. No habrá acciones que impacten en la seguridad y desarrollo, cuando poblaciones enteras como la de Luvianos, viven a la sombra de los “señores”. La respuesta está en la educación y generación de empleo.
R A S T R O S . . .
Pese a ser la anfitriona de la expo-venta de plantas de ornato, que recién se inauguró en el Congreso Local, la diputada de Morena, María de Jesús Galicia Ramos, no tiene ni idea al respecto, a cada pregunta en torno a la muestra, su respuesta fue “no sé… no sé… (sonrisa)… lo ignoro”. Lamentable el nivel.
Para cristalizar la aspiración de convertir a Toluca, en un municipio libre de desechos plásticos, urge dar mayor difusión al nuevo decreto para prohibir los vasos, bolsas y popotes; recién un trío de señoras peleaban en una tienda bolsas plásticas y tildaban de “codo” al dependiente, quien tuvo que explicarles dicha prohibición; al menos una se mostró incrédula.
Aparte de “aviadores”, elevadas deudas públicas, personal “sindicalizado” de última hora, con la complicidad de los dirigentes seccionales del SUTEYM, etcétera ¿qué más hallarán los auditores del OSFEM, en los Ayuntamientos mexiquenses, cuando “metan mano” a las finanzas en cada uno de 125 cabildos que entregaron el uno de 2019?. Lo medular: ¿cuántos cabildos que recibieron las administraciones, denunciaron oportunamente irregularidades, ante las instancias correspondientes?

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