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Sábado , 23.02.2019 / 17:39 Hoy

Ojo por ojo

El extraño retorno de "El privilegio de mandar"

Álvaro Cueva

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Estoy aterrado con el regreso del programa El privilegio de mandar, de Televisa.

¿Por qué? Porque no me queda claro qué hay detrás de esto, por qué se está haciendo ni por qué se está haciendo como se está haciendo.

Antecedentes: El privilegio de mandar fue un programa de televisión abierta privada nacional que se transmitió a finales del sexenio de Vicente Fox por lo que alguna vez conocimos como El Canal de las Estrellas.

Los grandes presentadores de este show de sketches políticos eran Arath de la Torre, Carlos Espejel y Angélica Vale.

Todo iba bien hasta que en la última emisión de este concepto, a unos cuantos días de las elecciones de 2006, a sus responsables se les ocurrió cerrar con un descaradísimo mensaje contra el entonces candidato Andrés Manuel López Obrador.

Alguien, que no firma ni con el nombre de la empresa dueña de esta marca (Televisa) ni con el de alguno de sus productores, lanzó hace unos cuantos días una nueva versión de El privilegio de mandar.

Solo que en plataformas como Facebook y YouTube, y con el personaje de Doña Márgara Francisca (Eduardo España) como gran presentadora.

¿Cuál es la nota? Todo menos el programa.

¿Por qué volver antes de los destapes? ¿Por qué en redes sociales y no en el horario estelar de un canal de televisión abierta privada nacional?

¿Por qué sin firmas ni corporativas ni autorales? ¿Cuál es la idea? ¿Qué debemos interpretar?

Obviamente hay una audiencia que no olvida que El privilegio de mandar influyó en los resultados de las elecciones presidenciales de 2006 y que está furiosa con este regreso.

Pero yo estoy todavía más preocupado por el mensaje.

Una televisora que en una ventana le echa porras al Presidente y en otra se burla de él por anécdotas de color como lo de “Paraguay” no es una televisora ni valiente ni congruente.

Es una televisora con un doble discurso, una empresa que avienta la piedra y que esconde la mano. El que pierde ahí no es el Presidente, es el canal de televisión.

Ahora, si Televisa tuviera una inmensa experiencia presentando sus proyectos en redes sociales para después llevarlos a televisión abierta privada nacional, perfecto, nadie diría nada.

¿Por qué sacar esto en Facebook y en YouTube? ¿No se dan cuenta de que al hacerlo ellos mismos nos están diciendo que sus canales de televisión tradicional ya no valen la pena?

¿No se dan cuenta de que al hacerlo nos están invitando a pensar que existe algo parecido a la censura, ya sea por parte de la autoridad o a nivel interno?

¿Por qué poner en la red El privilegio de mandar y dejar afuera a líderes como Brozo? Si nos vamos a reír con los políticos, nos vamos a reír con los mejores.

¿O qué, acaso hay productores, escritores y actores consentidos que sí pueden y otros que no? ¿Cuál fue el criterio para permitirle a ellos hacer lo que están haciendo y callar a los demás?

¿Pero sabe qué es lo más delicado de esta historia? Que El privilegio de mandar no se comporta con equidad.

No le dedica ni la misma acidez ni la misma cantidad de tiempo a hacer garras a Margarita Zavala que a burlarse de El Bronco.

Ya no estamos en 2006. Esto se presta para malas interpretaciones. ¿O usted qué opina?

¡atrévase a opinar!

alvarocueva@milenio.com

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